La administración Trump se posiciona en la batalla legal de OpenAI
En el marco de la demanda presentada por The New York Times contra OpenAI, la administración Trump ha presentado un escrito de 20 páginas para defender al creador de ChatGPT. El documento aborda el uso no autorizado de material protegido por derechos de autor en el entrenamiento de sus modelos de lenguaje.
Datos clave del caso
- Demandante: The New York Times
- Empresa demandada: OpenAI, creadora de ChatGPT
- Escrito de apoyo: 20 páginas presentadas por la administración Trump
- Tema central: uso no autorizado de obras protegidas para entrenar modelos de lenguaje
- Debate legal: la excepción de fair use y el carácter “transformador” del uso
¿Cuál es la postura de la administración Trump?
El escrito argumenta que Estados Unidos tiene un fuerte interés en continuar desarrollando una industria de inteligencia artificial robusta y competitiva que marque el estándar mundial. En ese sentido, el texto subraya la importancia de que el país “retenga el liderazgo global en inteligencia artificial”, haciendo referencia a una orden ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump el año pasado.
“Restringir el desarrollo de los modelos de lenguaje bajo una mala interpretación de la doctrina del uso justo frustraría ese progreso creativo y científico, al tiempo que obstaculizaría la prosperidad estadounidense y la movilidad económica”, sostiene el escrito.
El uso justo y los derechos de autor en el centro del debate
Los modelos de lenguaje que impulsan a chatbots como ChatGPT, Claude y Gemini se entrenan con bases de datos masivas de obras publicadas, incluidos libros, artículos y otros medios protegidos por derechos de autor que las empresas de inteligencia artificial incorporan sin permiso.

La pregunta central no es blanco y negro: ¿se puede utilizar material protegido por derechos de autor para entrenar una IA? Por ello, el debate se centra en el uso justo (fair use), una excepción dentro de la ley de derechos de autor que permite ciertos escenarios sin necesidad de permiso. En este caso, la discusión gira en torno a si el uso que hacen las empresas de IA es lo suficientemente “transformador” para que un juez lo considere legal.
Antecedentes legales favorables a las empresas de IA
Hasta ahora, los casos sobre entrenamiento de IA e infracción de derechos de autor han sido en gran medida favorables a las empresas tecnológicas. El año pasado, el juez William Alsup ordenó a Anthropic pagar un acuerdo de derechos de autor de $1.5 mil millones a un grupo de escritores cuyas obras fueron utilizadas para entrenar sus modelos. Sin embargo, Anthropic no fue sancionada por el entrenamiento en sí, sino por el uso de bibliotecas fantasma ilegales para obtener los libros.
“Como cualquier lector que aspira a ser escritor, los modelos de lenguaje de Anthropic se entrenaron con obras no para adelantarse, replicarlas o suplantarlas, sino para dar un giro y crear algo diferente”, escribió el juez Alsup, comparando el entrenamiento de la IA con la lectura humana.
¿Qué alcance tiene el escrito de la administración Trump?
Este nuevo escrito no es un fallo. El caso se está juzgando en el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito Sur de Nueva York y los autores del documento no tienen jurisdicción sobre la decisión. No obstante, la intervención de la administración Trump podría tener peso en el desarrollo del litigio.