Entre sacrificios, fronteras, despedidas y sueños imposibles, Saidys y su mamá Saima construyeron una historia de amor, resiliencia y lucha que hoy encuentra su recompensa en la música. Desde Cuba hasta los escenarios de Miami, madre e hija demuestran que ninguna distancia puede romper los lazos de quienes nunca dejaron de creer
Hay historias que no necesitan exageraciones para conmover. Alcanzan apenas unas palabras sinceras, una mirada entre madre e hija y el peso de todo lo vivido. La de Saidys y su mamá es una de esas historias que nacen en la adversidad, atraviesan fronteras y se sostienen sobre algo más fuerte que cualquier obstáculo: el amor incondicional y la convicción de que los sueños merecen ser perseguidos.
Desde Cuba hasta Uruguay, y ahora desde Miami hacia el mundo, ambas cargan una vida marcada por sacrificios, despedidas y reconstrucciones. Pero también por valentía, perseverancia y una dignidad que jamás abandonó sus raíces.
Entrevistamos a Saidys, una promesa musical que viene sonando fuerte en Miami y a su mamá, para hablar sobre su nuevo tema musical Cuba Canta Libertad y sobre el camino que las llevó desde Cuba hasta esta nueva etapa en Estados Unidos.
-Saidys, estás viviendo un momento soñado, ¿no?
“Así es. Un sueño al que siempre perseguí, desde niña”
Detrás de esa respuesta breve hay años enteros de incertidumbre y esfuerzo. Porque llegar a Miami —la ciudad donde la música respira en cada esquina— no fue simplemente cambiar de país. Fue sobrevivir, resistir y volver a empezar.
-¿Cómo te sentís al despertarte y decir: ‘Estoy en Miami y firmé contrato con Forever Talents, https://forevertalents.com/ una empresa con gran prestigio en la industria del espectáculo’?
“Ha sido una trayectoria inmensa: primero Cuba, después Uruguay y ahora Miami. Todos sabemos que Miami es el lugar de las oportunidades y hay que aprovecharlas al cien por ciento».
«Eduardo Perez Guerrero y su esposa Nanci me dieron la oportunidad de formar una carrera en Forever Talents https://forevertalents.com/ y qué mejor manera de hacerlo que con una canción que me representa a mí, a mi país y a lo que se está viviendo ahora».
«La verdad, es mágico vivir aquí. Estamos rodeados de música totalmente.”
La emoción de Saidys no es únicamente la de una artista emergente. Es la emoción de quien entiende el valor de cada oportunidad después de haber conocido las carencias.
Y entonces aparece “Cuba Canta en Libertad”, una canción cuyo título ya funciona como declaración de principios.
-Esta nueva canción, tiene un nombre muy potente. ¿Qué significa para vos?
“Desde muy chiquita tuve a Cuba en mi sangre, en mis venas, aunque me fui muy pequeña. Sigue siendo nuestra tierra, nuestras raíces y nuestra gente.»
«Yo opino que todos deberíamos pensar así: Cuba necesita y quiere libertad. Espero que esta canción les haya llegado a los cubanos alrededor de todo el mundo y que hayan entendido el mensaje.”
No habla desde el odio. Habla desde la memoria y desde el amor profundo por una tierra que todavía le duele.
-¿Sentís que la canción también es un himno para los cubanos que dejaron su país?
“Totalmente. Todos dejamos algo atrás: familia, casa, recuerdos. Alguna parte de esta canción va a hacer que algún cubano se identifique, porque todos salimos buscando un futuro mejor.”

Hay artistas que cantan canciones. Y hay artistas que terminan representando sentimientos colectivos. Saidys parece haber entendido esa diferencia muy temprano.
Pero detrás de cada historia de superación suele haber alguien sosteniendo silenciosamente los cimientos. En este caso, su madre.
-Quiero preguntarle a usted Saima: ¿qué fue lo más difícil de dejar Cuba?

La respuesta llega con una honestidad que golpea.
“Dejar mi tierra, mis raíces y mi cultura me marcó la vida. Mientras vivíamos en Cuba, muchas veces dejaba de comer para que ella pudiera merendar cuando volviera de la escuela. Pasábamos noches enteras sin luz, espantando mosquitos para que Saidys pudiera dormir. Lo más duro fue dejarla para buscar un futuro mejor. Ella después tuvo que hacer una travesía por frontera arriesgando su vida para llegar hasta mí.”
Cada frase retrata una épica silenciosa. La de tantas madres que convierten el sacrificio en rutina sin pedir reconocimiento.
“Hoy la miro crecer, triunfar y ser tan fuerte, y siento que valió la pena.”
Mientras Saidys comenzaba a brillar en concursos televisivos en Uruguay, su mamá seguía sosteniendo desde atrás una lucha menos visible.
-¿Qué sueño propio dejó de lado para apoyar a su hija?
“Tuve la oportunidad de ocupar un gran puesto en una industria zapatera en Uruguay, pero no tenía quién llevara a Saidys a los ensayos. Tenía que elegir entre mi trabajo o apostar por el sueño de mi hija. Y no lo dudé. Nunca me rendí ni me voy a rendir.”
No lo cuenta con tristeza, sino con orgullo. Porque hay renuncias que terminan convirtiéndose en victorias compartidas.
Luego llega uno de los momentos más conmovedores de la charla: el recuerdo del reencuentro.
-¿Qué se dijeron cuando volvieron a abrazarse?
Saima se emociona.
“Cuando la vi bajar del bus sentí que los colores volvían a existir. Y le dije: ‘Al fin te tengo, amor de mamina’.”
Ese es el apódo que utilizan entre ellas, casi como un código de amor.
Saidys recuerda aquel instante desde la mirada de una niña.
“Yo solo quería encontrarla y abrazarla. Sentí que me volvió el alma al cuerpo.”
Hay abrazos que no duran segundos. Hay abrazos que reparan años enteros.
Y aun después de todo lo vivido, ambas conservan intacto el amor por Cuba.
-¿Les gustaría volver algún día?
“Claro que sí. Volver a nuestra tierra, pero libre. Poder regresar y sentir que todo cambió para bien.”
No reniegan de sus raíces. Las llevan consigo en cada paso.
Hoy Miami aparece como el nuevo punto de partida.
¿Qué sueñan para el futuro?
“Mi sueño es ser exitosa, tener un nombre, un sello y poder cantar para el mundo entero. Desde que llegué a Uruguay se me abrieron muchas puertas y ahora, con la ayuda de Eduardo Perez Guerrero y la disquera, siento que este paso va a ser inmenso.”
Y su mamá ya puede imaginar ese destino.
“Yo la visualizo en grandes escenarios triunfando. Siempre le digo que jamás se rinda, porque todo se puede lograr.”
Es imposible no percibir que entre ambas existe algo más profundo que un vínculo familiar. Son compañeras de vida.
Y entonces llega el cierre más íntimo.
-Si se miran a los ojos, ¿qué se dirían?
Saidys responde primero.
“Gracias por haberte arriesgado a todo lo que hiciste. Si hoy estoy cumpliendo mis sueños es gracias a ti.”
Y en medio de la emoción aparece otra noticia inesperada: Saima espera un bebé un hermano o hermana para Saidys. Una nueva generación que crecerá escuchando una historia de lucha y amor.

La madre, a esta altura de la nota, ya quebrada en lágrimas, responde:
“La miro a los ojos y veo lo mejor del mundo. Jamás voy a dejar de apoyarla.”
Historias como esta recuerdan algo esencial: los grandes sueños casi nunca nacen en la comodidad. Nacen en la lucha, en la fe y en la capacidad de seguir adelante aun cuando todo parece imposible.
Saidys hoy canta en Miami. Pero detrás de cada canción viajan Cuba, Uruguay, los sacrificios de una madre y la promesa de nunca olvidar el camino recorrido.
Porque algunas voces no solamente interpretan música.
Algunas voces cuentan la historia de un pueblo entero.
A continuación dejamos el link para escuchar el nuevo lanzamiento de Saidys «Cuba Canta Libertad»