Por Isabela Figueroa
Desde Entre Ríos, el referente de la actividad bubalina impulsa un modelo que combina conservación ambiental, producción sustentable y una visión exportadora inspirada en el posicionamiento que logró la carne de bisonte en Estados Unidos.
Cuando Armando Cadoppi comenzó a trabajar con búfalos en La Filiberta, en Entre Ríos, pocos imaginaban que aquella apuesta productiva podría transformarse en un modelo de referencia para la ganadería en humedales. Más de dos décadas después, el productor es considerado uno de los principales referentes de la actividad bubalina en Argentina y sostiene una idea que resume toda una filosofía de trabajo: “Humedal que produce, humedal que se conserva”.

Desde ese establecimiento entrerriano, Cadoppi impulsa un sistema que busca demostrar que la producción y la conservación ambiental no son objetivos contrapuestos. Por el contrario, entiende que la mejor manera de preservar los humedales es generar actividades económicas compatibles con su dinámica natural. En ese esquema, el búfalo aparece como un aliado ideal, ya que se adapta al ecosistema sin necesidad de transformarlo.

Durante la charla, el productor también se refirió al potencial comercial de la carne bubalina y a las oportunidades que podrían abrirse en los mercados internacionales. Como ejemplo mencionó el posicionamiento alcanzado por la carne de bisonte en Estados Unidos, donde se convirtió en una alternativa premium valorada por consumidores que buscan calidad, trazabilidad y sistemas productivos asociados a ambientes naturales.

Si bien se trata de especies diferentes, Cadoppi considera que la carne de búfalo argentina podría encontrar un camino similar. A su juicio, las características nutricionales del producto, sumadas a la historia ambiental que existe detrás de establecimientos como La Filiberta, constituyen un diferencial capaz de captar el interés de mercados cada vez más exigentes.

En un contexto global donde ganan relevancia conceptos como sustentabilidad, bienestar animal y conservación de la biodiversidad, el modelo desarrollado en los humedales de Entre Ríos ofrece una carta de presentación singular. Para Cadoppi, el desafío es construir identidad y posicionar a la carne bubalina como un producto de calidad asociado a una forma responsable de producir.

La experiencia de La Filiberta demuestra que es posible generar desarrollo económico sin renunciar al cuidado del ambiente. Y es justamente esa combinación la que podría abrir nuevas oportunidades para que la producción bubalina argentina encuentre su lugar en los mercados premium del mundo.