El jefe de la Policía de Miami Springs, Matthew Castillo, está a punto de asumir el liderazgo del Departamento de Policía de Doral a mediados de junio, y con él llega un historial de aplicación migratoria que ha colocado a Miami Springs como el segundo municipio más activo del condado Miami-Dade en arrestos por inmigración, según registros estatales.
El programa 287(g) y su impacto en Miami Springs
Bajo el acuerdo federal 287(g) con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), la policía de Miami Springs reportó 75 encuentros relacionados con inmigración entre agosto y mayo, que resultaron en 50 arrestos, de los cuales 16 fueron clasificados como arrestos migratorios. Solo Sunny Isles Beach, con más de 22,000 residentes, registró más arrestos migratorios (32) en el mismo período.

En contraste, Doral, una ciudad de aproximadamente 83,000 residentes —mucho mayor que Miami Springs—, tiene el mismo acuerdo 287(g) pero no ha reportado ningún arresto migratorio. Se desconoce si algún oficial de Doral ha completado la capacitación federal necesaria para ejercer autoridad migratoria bajo el programa.
Reacciones de los líderes de Doral
La alcaldesa de Doral, Christi Fraga, aseguró que el nombramiento de Castillo no debe interpretarse como un cambio de rumbo: “No estamos cambiando ninguno de nuestros principios y prácticas en absoluto”. Atribuyó la actividad migratoria en Miami Springs a desafíos únicos de esa ciudad, como crimen y falta de vivienda entre indocumentados.
Sin embargo, la concejala Maureen Porras, abogada de inmigración, expresó sorpresa por el volumen de arrestos en Miami Springs: “No esperaba que la aplicación de inmigración fuera una prioridad para una ciudad tan pequeña”. Agregó que espera que el jefe se alinee con la voluntad del Concejo Municipal de no usar el contrato 287(g) como herramienta para arrestar basándose únicamente en presunta falta de estatus migratorio.
El concejal Rafael Pineyro coincidió: “La función principal del Departamento de Policía de Doral es servir a la comunidad y hacer cumplir la ley”, y subrayó que el estatus migratorio no debe convertirse en el objetivo principal de la policía local.

La visión de Matthew Castillo
Castillo, quien aún no ha sido confirmado formalmente (su acuerdo de empleo se discutirá el 10 de junio con un salario propuesto de aproximadamente $240,000 anuales), defendió su gestión en Miami Springs. Atribuyó la alta actividad migratoria a una estrategia proactiva concentrada en el corredor de la Calle 36 del Noroeste, cerca del Aeropuerto Internacional de Miami, donde hoteles y moteles generan una cantidad desproporcionada de llamadas por servicio.
“Nuestros esfuerzos en esa área fueron impulsados por tendencias delictivas, reincidentes, actividad de narcóticos, robos organizados y delitos violentos”, explicó Castillo. Negó que se tratara de redadas migratorias; los arrestos por inmigración ocurrían como parte de investigaciones criminales más amplias.
Sobre Doral, Castillo señaló que el entorno es diferente: no existe el corredor de moteles cerca del aeropuerto, por lo que las comparaciones directas son difíciles. “Mi objetivo no es llegar y reinventar lo que ya funciona bien, sino construir sobre ese éxito”.
El papel del jefe policial en la aplicación migratoria
La abogada Alana Greer, directora del Community Justice Project, organización que se opone al 287(g), afirmó que los jefes de policía suelen tener más poder que los comisionados o alcaldes sobre estas alianzas: “En Miami Springs, claramente tomaron la decisión de ser aplicadores de inmigración”.

Mientras tanto, la vicealcaldesa de Doral, Digna Cabral, dijo que es prematuro especular sobre posibles cambios antes de dialogar directamente con Castillo. La concejala Nicole Reinoso no respondió a las solicitudes de comentarios.
El contraste es evidente: mientras que el Departamento de Policía de Miami (con más de 487,000 residentes) reportó 451 encuentros migratorios pero solo un arresto migratorio, y la Oficina del Sheriff de Miami-Dade (2.8 millones de residentes) reportó 147 encuentros y seis arrestos migratorios, Miami Springs —con apenas 13,000 habitantes— registró 50 arrestos totales, 16 de ellos migratorios. La pregunta que queda es si Doral, bajo el mando de Castillo, mantendrá su récord de cero arrestos migratorios o si su nuevo jefe traerá consigo las tácticas de su anterior ciudad.