Análisis del comportamiento político de Javier Milei tras dos años de gobierno
Según análisis recientes, el presidente argentino Javier Milei, a pesar de su fama de disruptivo, ha demostrado en sus primeros dos años de mandato un comportamiento que lo emparenta con la tradición política del país.

Estilo histriónico y momentos de baja visibilidad
Cuando siente que le va bien, Milei se vuelve histriónico, participando en actos como cantar con el Chaqueño Palavecino o en espectáculos con Fátima Flores. Por el contrario, en momentos difíciles, prefiere mantenerse en un segundo plano.

Este comportamiento plantea la pregunta: ¿estas actitudes le generan beneficios en la opinión pública? Los analistas creen que no, sino que le habla solo a sus fanáticos, mientras que muchos argentinos que sufren dificultades no ven con buenos ojos que el presidente participe en fiestas.
Problemas urgentes y falta de atención
Mientras la Patagonia sufre incendios, sería más edificante que el presidente estuviera allí explicando su política ambiental. Hay una frivolidad que acerca a Milei a figuras como Carlos Menem, conocido por su estilo festivo pero que terminó sus días en el Senado buscando fueros.
Argentina enfrenta problemas graves que persisten:
- Pobreza: Sigue siendo enorme.
- Educación: En declive constante.
- Seguridad: Una preocupación latente.
- Corrupción: No se ha erradicado.
Comparar al país con naciones desarrolladas sigue siendo un disparate, a pesar de haberse evitado otro gobierno kirchnerista.
El silencio sobre los problemas y la economía como único tema
Una actitud que recuerda al menemismo es creer que los problemas desaparecen si no se nombran. Como decía Ortega y Gasset:
“La realidad ignorada prepara siempre su venganza”
, una frase aplicable a cualquier gobierno.
El gobierno actual casi solo habla de economía, un tema crucial tras la gestión de Massa, pero luego de dos años, es tiempo de abordar todos los frentes. Los ministros no hablan, solo lo hace Milei, y siempre sobre economía, lo que genera una imagen distorsionada: el presidente cantando mientras la Patagonia arde.
El caso de los jubilados
Un ejemplo claro es la situación de los jubilados con aportes, que atraviesan momentos muy difíciles sin que nadie explique cuál es la política gubernamental para ayudarlos.
La necesidad de rendir cuentas
Los gobernantes no deben pensar que les va bien; el gobierno no es una competencia. Es su deber abordar y explicar a los ciudadanos las acciones en cada área. Dos años es tiempo suficiente para diagnósticos y para instrumentar mecanismos de explicación de políticas.
Finalmente, se trata de rendir cuentas ante la gente, que es quien delega el poder en los gobernantes.