La oposición a los centros de datos de gran escala sacude Florida, pero Miami-Dade sigue su propio camino
El avance de los centros de datos masivos, que consumen enormes cantidades de agua y electricidad, ha provocado un fuerte rechazo en varias comunidades de Florida. Sin embargo, los proyectos que están surgiendo en Miami-Dade son notablemente diferentes, según expertos y activistas. Mientras que al menos cinco proyectos de gran envergadura han sido detenidos en el estado, los tres centros de datos que se construyen actualmente en el condado de Miami-Dade tienen una huella mucho menor, lo que cambia el panorama de la controversia.
Proyectos detenidos y moratorias en Florida
El ejemplo más reciente de la resistencia fue la reunión de la Comisión del Condado de Palm Beach del jueves, donde los funcionarios rechazaron el proyecto “Project Tango”, un centro de datos que habría utilizado tanta electricidad como la ciudad de Tallahassee y se ubicaría junto a los Everglades. Este es el quinto gran proyecto detenido por los floridanos, junto con Sentinel Grove en St. Lucie, Silver Fox en Martin County, Deltona en Citrus County y Okee-One en Okeechobee. Además, varios condados han impuesto moratorias para nuevos centros de datos, incluyendo Leon, Nassau, Pasco, Sarasota, Citrus y Jackson.
Miami-Dade: centros de datos más pequeños, menor impacto
En contraste, los 27 centros de datos que ya existen o están en construcción en Miami-Dade (incluyendo tres nuevos que han generado controversia) son considerablemente más pequeños. Los tres proyectos inminentes son: un proyecto de la firma Metroblocks en el borde de los Everglades, el “Fishbowl” de ReadySetFundGrow (un microcentro de datos de una planta en Homestead) y un proyecto de Iron Mountain en el noreste de Miami-Dade.
Consumo de agua y electricidad: cifras tranquilizadoras
Según Margaret Cook, vicepresidenta de agua y resiliencia comunitaria del Houston Advanced Research Center, la huella combinada de estos tres centros es minúscula. “En el extremo superior, utilizarían menos del 0.2% del agua potable total de Miami; en el extremo inferior, solo el 0.05%”, explicó. Comparó el impacto con el de tres edificios de apartamentos o 30 oficinas, por lo que no debería ser motivo de preocupación.
En cuanto a la electricidad, Rachel Mural, investigadora asociada de la Harvard Kennedy School, señaló que los centros pequeños probablemente no afecten la estabilidad de la red, pero advirtió que un grupo de ellos podría causar fluctuaciones en milisegundos que degraden el hardware de la red y provoquen interrupciones locales.
Falta de transparencia y sorpresa en la comunidad
A pesar del menor tamaño, la instalación de Iron Mountain en el vecindario predominantemente negro de Westview tomó por sorpresa a los residentes. Muchas preguntas sobre los impactos potenciales siguen sin respuesta. Christine Reichert, abogada senior de Earthjustice, ha ayudado a residentes en todo el estado y denuncia que los desarrolladores a menudo no divulgan información clave sobre refrigeración o requerimientos eléctricos. “Sin esa información, la comunidad no puede evaluar cómo le afectará ese centro de datos”, afirmó.
En el caso de Iron Mountain, no se notificó a propiedades residenciales porque el terreno ya estaba zonificado para uso industrial. En Miami-Dade, los centros de datos se consideran “centros de telecomunicaciones” y no requieren nuevos permisos.
La política se divide: DeSantis, Donalds y la nueva ley
Los centros de datos de inteligencia artificial se han convertido en un punto de conflicto político en Florida. El gobernador Ron DeSantis impulsó una ley estricta para regularlos, pero terminó firmando una versión diluida por los legisladores. La ley ahora exige que los centros de datos paguen su propia factura de electricidad (apoyado por Florida Power & Light), y que los grandes consumidores de agua (más de 100,000 galones al día) utilicen agua reciclada si es “ambiental, económica y técnicamente factible”. También requieren una audiencia pública para permisos de agua. Sin embargo, esta ley solo aplica a centros de datos de cierto tamaño; los tres proyectos de Miami-Dade son lo suficientemente pequeños como para no estar sujetos a ella.
Por otro lado, el candidato republicano a la gobernación Byron Donalds ha dicho que Florida debe competir por inversiones en centros de datos, aunque con salvaguardas ambientales. El ex presidente de la Cámara, Paul Renner, prometió convocar una sesión especial para detener la aprobación de centros de datos a hiperescala.

El futuro de los centros de datos en Miami-Dade
Aunque los proyectos actuales parecen manejables, los expertos advierten que la llegada de más centros o la expansión de los existentes podría cambiar el equilibrio. La falta de transparencia y la zonificación industrial que permite su construcción sin aviso a la comunidad siguen siendo puntos de fricción. Por ahora, Miami-Dade parece tomar un camino distinto al resto de Florida, pero la controversia no ha terminado.