El Dolor de la Separación Forzada
Como padre, mi corazón sangra al conocer historias de niños inmigrantes arrancados de sus padres como castigo por buscar asilo en Estados Unidos. Estos menores enfrentan traumas indecibles cuando sus progenitores se niegan a regresar a países donde enfrentarían encarcelamiento o muerte.
Aún me pregunto si los bebés arrebatados durante la primera administración de Donald Trump lograron reunirse con sus familias. Muchos de aquellos niños lactantes hoy son adolescentes, y sus historias de reunificación permanecen en la sombra.

Evolución de las Políticas Migratorias
- 2018: Trump implementa y luego suspende las separaciones tras presión pública
- Administración Biden: Establece acuerdo para bloquear separaciones con excepciones limitadas
- Actualidad: Nueva modalidad exige a padres elegir entre deportación o separación indefinida
El Caso Desgarrador de la Familia Rusa
Evgeny y Evgeniia enfrentaron la decisión imposible: regresar a Rusia bajo amenaza o permanecer detenidos en EE.UU. mientras su hijo de 8 años, Maksim, era enviado a un refugio para menores no acompañados. Eligieron quedarse, pagando el precio de la separación.
«Maksim es otro niño rehén en la guerra contra inmigrantes»
Ecos Históricos de la Esclavitud
Estas políticas resuenan con el trauma intergeneracional de la comunidad negra, donde durante la esclavitud los bebés eran arrebatados de los brazos maternos para ser vendidos. Aunque la naturaleza del sufrimiento difiere, el dolor fundamental por la separación familiar permanece idéntico.
Un Llamado Urgente al Cambio
Obligar a padres a elegir entre seguridad física o integridad familiar constituye una violencia institucionalizada. ¿Qué justificación existe para separar a niños de progenitores que solo buscan protección?
América debe encontrar soluciones migratorias que preserven la unidad familiar y la dignidad humana. El costo emocional de estas políticas perdurará generaciones.