Líderes Católicos de Miami Denuncian el Cierre de un Refugio Histórico para Niños Migrantes
La decisión de la administración Trump de cerrar abruptamente un refugio dirigido por la Iglesia Católica en Miami para niños migrantes que llegan solos a Estados Unidos generará trauma adicional en menores que ya han vivido experiencias extremas en sus viajes, según afirmaron líderes católicos este jueves.

Una Decisión Abrupta y sus Consecuencias
En una conferencia de prensa, el arzobispo de Miami, Thomas Wenski, y el director ejecutivo de Catholic Charities, Pedro Routsis-Arroyo, pidieron al gobierno federal que reconsiderara la decisión de terminar un contrato de $11 millones que financia el programa de menores no acompañados de la Arquidiócesis de Miami, el más antiguo de su tipo en el país.
«No cruzas varias fronteras, no caminas por México si tienes 10 o 12 años sin estar expuesto y sufrir trauma de un tipo u otro», afirmó Wenski.
El cierre afectará al Msgr. Bryan Walsh Children’s Village, antes conocido como Boystown, y a sus residentes actuales: niños que huyen de la pobreza y el conflicto en todo el mundo. Los menores permanecerán bajo la custodia de la Oficina de Reasentamiento de Refugiados y serán reubicados en otros albergues que aún reciban fondos.
Impacto Profundo en los Niños y la Comunidad
Routsis-Arroyo advirtió que esta inestabilidad probablemente resultará en más trauma para los niños. «¿Quién pierde? Los niños pierden. El gobierno pierde», dijo.
- Contrato Cancelado: El gobierno federal notificó a Catholic Charities a finales de marzo que terminaría el programa.
- Pérdida de Empleos: Hasta 112 personas perderán sus trabajos.
- Presupuesto Afectado: Este contrato representa más de una cuarta parte del presupuesto anual total de Catholic Charities, impactando otros programas como centros de día para adultos, programas de abuso de sustancias y viviendas asequibles.

Un Legado que se Remonta a la Operación Pedro Pan
El programa tiene sus raíces en la Operación Pedro Pan de la década de 1960, cuando el monseñor Bryan Walsh trabajó con el gobierno federal para traer a unos 14,000 niños cubanos tras la revolución comunista de Fidel Castro. Aproximadamente la mitad quedó al cuidado de la Iglesia Católica.
«Catholic Charities nos dio el impulso inicial que necesitábamos para proceder a convertirnos en miembros productivos de la sociedad», dijo Graciela Anrrich, una de esos niños que llegó en 1961 y ahora es profesora.
Apoyo Político y Llamado a la Reversión
La Arquidiócesis pide al gobierno federal que revierta su decisión y restablezca la financiación. Al menos dos miembros del Congreso de Miami-Dade, los representantes María Elvira Salazar y Carlos Giménez, han escrito a las agencias federales solicitando que se reinstaure el contrato.
Wenski enfatizó que, dada la inestabilidad en el Caribe y América Latina, sería prudente estar preparados para proteger a los niños que puedan llegar. «Si el gobierno elimina nuestro programa, le costaría mucho replicarlo en el futuro», afirmó.
El cierre no solo afecta el presente, sino que, según Routsis-Arroyo, «la ciudad de Miami pierde una de las partes más importantes de su historia, la Operación Pedro Pan y el programa que los acogió a todos».