Nueva política de Trump abre el mercado cubano al petróleo venezolano
La administración del presidente Donald Trump ha dado un paso inédito al autorizar a empresas estadounidenses revender petróleo de origen venezolano al sector privado de Cuba, mientras mantiene el bloqueo de suministros al gobierno comunista de la isla.
Guías del Tesoro y Comercio
El Departamento del Tesoro, a través de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), publicó una nueva guía el miércoles, indicando que vería favorablemente las solicitudes de licencias para la reventa de petróleo venezolano destinado a Cuba.
“Esta política de licencias favorable está dirigida a transacciones que apoyan al pueblo cubano, incluido el sector privado cubano”, señaló la oficina.
Paralelamente, el Departamento de Comercio emitió una guía que autoriza las exportaciones de petróleo a Cuba para “actividades económicas del sector privado y aquellas vendidas directamente a individuos para uso personal o familiar”, sin necesidad de autorización gubernamental.
Restricciones y condiciones
Ambas agencias han dejado claro que las ventas no pueden realizarse al gobierno cubano ni a las fuerzas militares, y tampoco para beneficiar a hoteles gestionados por el ejército cubano que figuran en la lista de propiedades prohibidas por las sanciones del Departamento de Estado.
Mientras que las exportaciones de petróleo y gas estadounidenses a empresas privadas en Cuba no requieren licencia, la reventa de petróleo venezolano sí la necesita.
Una paradoja estratégica
La nueva política crea una paradoja: por un lado, la administración Trump ha bloqueado los envíos de petróleo venezolano a Cuba, agravando una crisis energética y humanitaria en la isla; por otro, abre las puertas a exportaciones al sector privado.
“La pelota está en la cancha de Cuba porque ahora el sector privado tendrá combustible y el gobierno no”, dijo un emprendedor cubanoamericano que ya ha comprado diésel para enviarlo a la isla.
Contexto de presión sobre Venezuela
La guía reafirma implícitamente el control de EE.UU. sobre el petróleo venezolano, tras la captura del hombre fuerte de Venezuela, Nicolás Maduro, durante una redada realizada por el ejército estadounidense.
Incluso antes de su captura, el gobierno de EE.UU. había bloqueado los envíos de petróleo desde Venezuela a Cuba para presionar a los líderes cubanos a negociar reformas económicas y políticas. Fuerzas del orden estadounidenses han estado deteniendo buques tanque sospechosos de dirigirse a Cuba con petróleo venezolano.

Impacto en la economía cubana
Expertos, diplomáticos, cubanoamericanos y emprendedores privados cubanos habían advertido que un cese total de los suministros de petróleo arriesgaría el colapso total del país, ya que la población ya enfrentaba una profunda crisis humanitaria.
Algunos empresarios cubanos habían comenzado a comprar pequeñas cantidades de diésel para enviar a Cuba en contenedores aislados (tanques ISO), que pueden cargarse en buques de carga comerciales.
Objetivo político
Según una persona con conocimiento del plan, el objetivo es “abrir el grifo” del combustible estadounidense a Cuba para que la isla dependa de Estados Unidos para sus necesidades energéticas. En el pasado, el gobierno comunista cubano dependió del petróleo de la Unión Soviética y luego de Venezuela.
El presidente Trump y la Casa Blanca han instado a los líderes cubanos a negociar un acuerdo con Estados Unidos, y el secretario de Estado Marco Rubio ha iniciado conversaciones con el nieto de Raúl Castro, Raúl Guillermo Rodríguez Castro. Rubio ha dicho que Estados Unidos quiere ver reformas económicas en Cuba.
Análisis de expertos
John Kavulich, presidente del Consejo de Comercio y Economía EE.UU.-Cuba, destacó la importancia de esta decisión:
“Primero, legitima aún más al sector privado emergente en Cuba ante el público estadounidense, y específicamente ante los miembros del Congreso de EE.UU.”. Y añadió: “Segundo, refuerza al gobierno de Cuba el enfoque de la Administración Trump-Vance hacia el sector privado emergente en Cuba como una señal sobre un camino para las negociaciones”.
La medida busca enviar un mensaje claro al gobierno cubano sobre las oportunidades económicas de mejorar las relaciones con Estados Unidos, mientras se apoya al sector privado como motor de cambio.