Los tentáculos de Epstein en el continente africano
En los años previos a su muerte en una celda de Manhattan en 2019, Jeffrey Epstein cultivó una red de contactos de élite a lo largo y ancho de África. Su influencia abarcó desde intentos de asesorar a dictadores hasta la manipulación de sistemas políticos y la búsqueda de mujeres jóvenes.
El caso de Karim Wade: dinero y presión política
En 2010, Epstein fue presentado a Karim Wade, hijo del entonces presidente de Senegal, por el empresario emiratí Sultan Ahmed bin Sulayem. Cuando Wade enfrentó acusaciones de corrupción, Epstein le ofreció su mansión en Palm Beach y gastó cientos de miles de dólares en honorarios legales, incluyendo la contratación de un bufete de abogados para presionar al Congreso y al Departamento de Estado de EE.UU. a fin de liberarlo. Epstein pagó al menos $500,000 a un abogado senegalés y otros $100,000 al bufete Nelson Mullins Riley & Scarborough para cabildeo. Wade fue indultado en 2016 tras cumplir tres años de prisión.
Mujeres, modelos y menores de 25 años
Epstein no solo buscaba influencia política y financiera. También utilizó sus contactos para reclutar mujeres jóvenes. A través de Nina Keita, sobrina del presidente de Costa de Marfil, Epstein solicitó fotos de la hermana de 18 años de una conocida, escribiendo: «Prefiero menores de 25». En otro correo a un cazatalentos europeo en Sudáfrica, ofreció cubrir gastos de viaje a mujeres sudafricanas, pero especificó: «no la oscura».
Libia: de Gadafi a los rebeldes
En 2010, Epstein intentó convertirse en asesor financiero del dictador libio Muammar Gaddafi a través del príncipe Andrés de Gran Bretaña. Meses después, cuando la guerra civil derrocó a Gaddafi, Epstein exploró negocios con las fuerzas rebeldes, buscando liberar fondos congelados a cambio de comisiones millonarias o descuentos en petróleo crudo.
Negocios en el Congo y sanciones a oligarcas
Epstein asesoró a Jide Zeitlin, empresario nigeriano y futuro CEO de Tapestry, sobre cómo sortear sanciones estadounidenses contra empresas vinculadas a la minera Glencore en la República Democrática del Congo. En una reunión en su mansión de Palm Beach en 2018, Epstein sugirió: «Si tuvieras una reunión con la división apropiada del Tesoro, estoy seguro de que puedes estructurarlo».

La red de poder y la búsqueda de influencia
Epstein no dudó en involucrarse en proyectos bancarios en el Congo a través de lord Peter Mandelson, ni en cortejar a líderes rebeldes libios. Su objetivo era acumular poder y riqueza, pero también satisfacer su depravación sexual, utilizando su red de contactos para obtener mujeres jóvenes, preferiblemente blancas y menores de 25 años. Los archivos liberados por el Departamento de Justicia de EE.UU. en 2025 revelan la magnitud de estas conexiones.