El testimonio clave de un ex militar colombiano revela la intrincada trama
En un juicio federal que se desarrolla en Miami, los detalles más oscuros del asesinato del presidente de Haití, Jovenel Moïse, ocurrido el 7 de julio de 2021, salen a la luz a través del testimonio de los implicados que ahora cooperan con la justicia.

Los «ángeles» de una conspiración mortal
El centro de la trama lo ocupaba Arcángel Pretel Ortiz, un informante del FBI que gestionaba la firma de seguridad Counter Terrorist Unit Security con sede en Doral. Según el testimonio del ex capitán del ejército colombiano Germán Alejandro Rivera García, Pretel asignó a los participantes nombres de arcángeles, creando un código secreto. Pretel era «Gabriel», el mensajero, mientras que Rivera era «Mike» o «Mikael», el protector. No eran ángeles comunes, sino «ángeles vengadores».
Otros alias incluían Antonio «Tony» Intriago, dueño de CTU, como «Ariel»; y al coacusado James Solages como «Yakov» o «Boukman». El propio presidente Moïse era referido en los mensajes como «la rata» o «el ladrón».
De un plan de seguridad a un magnicidio
Rivera, de 47 años y ahora condenado a cadena perpetua por conspirar para secuestrar y asesinar a Moïse, declaró que fue «lavado cerebral» por Pretel. Se le prometió un salario mensual de entre $4,000 y $4,500 por un trabajo de seguridad en proyectos de infraestructura en Haití que duraría «varios años». En cambio, fue reclutado para una conspiración que cambió de objetivo: primero apoyarían al pastor Christian Emmanuel Sanon como sucesor, y luego a la jueza Windelle Coq Thélot, apodada «el Diamante».
El plan para asesinar a Moïse surgió aproximadamente dos semanas antes del ataque, después de que Joseph Felix Badio, un ex funcionario haitiano, se uniera a la operación y se le diera el control en terreno.
Múltiples planes fallidos y una misión desastrosa
Rivera detalló «múltiples planes» para derrocar a Moïse, incluyendo un intento fallido el 19 de junio de 2021 de capturarlo tras un viaje a Turquía. Los conspiradores enfrentaron problemas para adquirir armas y municiones, y sufrieron impagos. En un mensaje codificado a Pretel el 29 de mayo de 2021, Rivera informó que Sanon había decidido «darle los boletos a la rata», frase que significaba la muerte de Moïse.
La defensa de los cuatro acusados en el juicio—Pretel, Intriago, Solages y el corredor de hipotecas de Broward Walter Veintemilla—argumenta que Moïse ya estaba muerto cuando los colombianos llegaron a su residencia la noche del 7 de julio.
La cadena de mando y las esperanzas de reducción de condena
Pretel impuso una estricta jerarquía militar, asignándose el rango de coronel y a Rivera el de teniente coronel. Sin embargo, una vez en Haití, James Solages, quien afirmaba tener experiencia militar estadounidense, los superó en autoridad.
Rivera es el cuarto testigo cooperante en un juicio que ya cumple su sexta semana. Al igual que otros, espera una reducción de su cadena perpetua a cambio de su testimonio. «Tengo la conciencia culpable y esta es una manera de aliviarla», declaró en la corte de la jueza federal Jacqueline Becerra.