Giro en el caso Havana Syndrome: Tulsi Gabbard revoca evaluaciones de inteligencia
Años de investigaciones sobre el llamado Síndrome de Havana han dado un nuevo giro. La recién salida directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, retiró dos evaluaciones de inteligencia que concluían que ninguna potencia extranjera estaba detrás de los incidentes. En un memorando enviado al Congreso la semana pasada, Gabbard señaló que las evaluaciones limitaron deliberadamente la recopilación de inteligencia, omitieron evidencia relevante y excluyeron selectivamente datos que contradecían sus conclusiones.
Detalles del memorando y la reacción de las víctimas
Según el documento, los investigadores también caracterizaron incorrectamente fuentes “para suprimir análisis alternativos” y omitieron información necesaria para entender la fiabilidad y calidad de las fuentes. Gabbard afirmó que la retirada era necesaria por “sesgos analíticos que impactan negativamente la objetividad y solidez de los juicios analíticos”.
La decisión representa un momento de reivindicación para las víctimas de estos problemas de salud irregulares, que inicialmente fueron desestimadas y se les negó tratamiento médico. “Damos la bienvenida a que Gabbard rescindiera las dos evaluaciones, por todas las razones que ella citó”, dijo Marc Polymeropoulos, exoficial de la CIA que sufrió la enfermedad mientras estaba en Rusia. “El siguiente paso debería ser que la comunidad de inteligencia realice una nueva evaluación”, agregó.
Sin embargo, expresó dudas de que esto ocurra. “La administración Trump está completamente al tanto del problema, pero parece que eligen no hacer nada al respecto, lo cual es muy molesto para las víctimas que solo quieren ver responsabilidad y atribución, es decir, que los rusos y ciertos elementos del gobierno cubano estuvieron involucrados”, señaló.

Antecedentes y estudios médicos
El síndrome, que tomó su nombre de incidentes reportados en La Habana a finales de 2016, ha afectado a muchos diplomáticos estadounidenses, oficiales de inteligencia y sus familiares, dejando a muchos con discapacidades y enfermedades crónicas. Los afectados reportaron vértigo, tinnitus, dolores de cabeza, deterioro cognitivo y otros problemas después de sentir presión intensa o escuchar sonidos extraños provenientes de una dirección en incidentes ocurridos en varios países.
Estudios médicos tempranos realizados por la Universidad de Miami y la Universidad de Pensilvania encontraron que las víctimas tenían dolencias reales y significativas, incluyendo cambios cerebrales similares a los de una conmoción cerebral. Un estudio encargado por el gobierno de EE.UU. identificó dispositivos disponibles —altavoces direccionales o láseres acústicos— que podrían causar estos síntomas mediante radiofrecuencia o ultrasonido.
Al menos 334 exempleados y empleados activos del gobierno, oficiales militares y familiares, incluidos 15 niños, calificaron para recibir tratamiento en instalaciones militares especializadas, según un informe de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental de EE.UU.
Evaluaciones previas y controversias
Una evaluación de inteligencia de marzo de 2023 de siete agencias concluyó con distintos grados de confianza que “no hay evidencia creíble de que un adversario extranjero tenga un arma o dispositivo de recolección que esté causando” el Síndrome de Havana, atribuyendo los síntomas a condiciones preexistentes, enfermedades convencionales y factores ambientales. Una actualización en enero de 2025 mantuvo las conclusiones, aunque reconoció que una agencia creía que había una posibilidad pareja de que un actor extranjero hubiera usado un dispositivo novedoso para atacar a oficiales estadounidenses en un “subconjunto pequeño e indeterminado” de casos.
El memorando de Gabbard también indica que las evaluaciones retiradas se basaron en un “estudio médico defectuoso sin señalar críticas metodológicas”, en referencia a un controvertido estudio de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) que descartó evidencia médica anterior de lesiones cerebrales. El estudio fue cerrado después de que una revisión interna confirmara que los pacientes fueron coaccionados para participar. El director de los NIH, Jay Bhattacharya, elogió la retirada y afirmó: “Nuestra investigación no estaba completa en el momento de este informe, ni nuestro estudio fue diseñado para determinar si un adversario extranjero o un mecanismo externo causó estos efectos de salud”.
Reacciones del Congreso y el futuro de la investigación
El representante republicano Rick Crawford, presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara, celebró la retirada. “Estas evaluaciones defectuosas, fraudulentas y fabricadas han causado un daño significativo a algunos de los más valientes de nuestra nación”, dijo, añadiendo que el comité sigue comprometido con la publicación de un informe provisional sobre el manejo de los incidentes por parte de la comunidad de inteligencia.
Un portavoz del comité confirmó que el equipo de investigación continúa recopilando información y realizando entrevistas. La CIA no respondió si su grupo de trabajo sigue investigando estos incidentes, ni a preguntas sobre el ascenso de un funcionario que lideró la investigación y que encontró evidencia de un adversario extranjero. Un portavoz de la CIA dijo: “El director [John] Ratcliffe apoya los esfuerzos de la comunidad de inteligencia para profundizar nuestra comprensión del tema AHI. La salud y seguridad del personal de la CIA son de suma importancia para el director”.
Polymeropoulos instó a Ratcliffe y al secretario de Estado Marco Rubio a presionar al gobierno cubano para obtener respuestas, señalando que Rubio, cuando era senador, fue un “campeón” de los afectados, pero ahora guarda silencio. “No entiendo por qué, especialmente cuando estamos en negociaciones con el gobierno cubano, este tema no está al frente”, dijo el exoficial de la CIA.
“El paciente cero”, un oficial de inteligencia retirado que reportó el primer incidente en La Habana, expresó: “La directora Gabbard cumplió su palabra. Ahora, quizás la CIA y el director Ratcliffe dejen de bloquear la publicación del informe del comité de la Cámara que muestra lo mismo”.
A pesar de estos avances, las víctimas temen que la investigación esté estancada. La confianza en las agencias de inteligencia sigue siendo frágil, y el camino hacia la atribución y la rendición de cuentas parece incierto. Mientras tanto, la comunidad internacional espera los próximos pasos de la administración Trump en un caso que ha puesto a prueba la transparencia y la integridad analítica de la inteligencia estadounidense.