La CIA activa una fuerza de tarea para presionar por un cambio de régimen en Cuba
Una fuerza de tarea secreta de la CIA contra Cuba podría estar allanando el camino hacia una acción militar o hacia operaciones de influencia que busquen un cambio de régimen en la isla. Así lo advierte un ex alto funcionario de la agencia, que considera la medida una escalada significativa en la campaña de la administración Trump para forzar cambios políticos y económicos en Cuba.
Qué hay detrás de la nueva unidad
El exsubdirector de operaciones para Europa y Eurasia de la CIA, Marc Polymeropoulos, señaló que la fuerza de tarea probablemente está “preparando el entorno para una acción militar o una acción encubierta, y la acción encubierta no significa un golpe de Estado: puede significar operaciones de influencia”.
“No pones el foco, no pones gente y recursos en un asunto para nada, solo para recolectar inteligencia y escribir documentos analíticos. Hay una razón detrás”, afirmó. “Creo que es significativo que hagan esto”.
Según personas familiarizadas con el tema, la unidad permitiría a la agencia mover recursos financieros, humanos y técnicos contra Cuba más rápidamente que antes. Su objetivo es sembrar divisiones dentro de la élite política cubana y presionar al gobierno para que reemplace a los funcionarios de línea dura y antiamericanos con figuras más pragmáticas dispuestas a negociar con el presidente Donald Trump.
Contactos, reformas y cambio de prioridades
La administración Trump ha estado en contacto con el nieto de Raúl Castro, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, y ha buscado apartar al presidente designado, Miguel Díaz-Canel, considerado una figura de línea dura. El gobierno cubano ha anunciado reformas económicas que había postergado durante años, pero no ha mostrado intención de hacer cambios políticos.
La creación de la fuerza de tarea se produce después de un cambio más amplio: la administración Trump modificó el Marco de Prioridades Nacionales de Inteligencia para reclasificar a Cuba como “Prioridad 1”, el nivel más alto del sistema de clasificación de la comunidad de inteligencia de EE.UU., lo que la sitúa en la misma categoría que China, Rusia e Irán.
Recursos, ciberoperaciones e influencia encubierta
La unidad estaría sumando oficiales especializados en reclutamiento de informantes, análisis de inteligencia, operaciones cibernéticas y campañas encubiertas de influencia. Según Polymeropoulos, estos grupos reúnen información de distintas agencias de la comunidad de inteligencia, incluida la inteligencia de señales, la inteligencia humana, las imágenes satelitales y la información de fuente abierta, para ofrecer opciones a los encargados de formular políticas.

Misiones aéreas y presión sobre La Habana
Desde hace varios meses, drones militares y aviones de vigilancia de EE.UU. han sido avistados volando alrededor de Cuba, en lo que probablemente sean misiones de recolección de inteligencia.
Todo ocurre en medio de una presión creciente: sanciones, un bloqueo petrolero de facto que ha dejado al gobierno cubano sin combustible, y planificadores militares del Pentágono que desarrollan opciones para ataques contra la isla. Antes de que el hombre fuerte de Venezuela, Nicolás Maduro, fuera capturado por fuerzas de EE.UU., Trump había autorizado acciones encubiertas en ese país sudamericano.

La CIA en un “objetivo difícil”
La CIA ya ha asumido un papel clave en los esfuerzos por presionar a los líderes cubanos. En mayo, el director de la CIA, John Ratcliffe, viajó a La Habana para entregar un mensaje del presidente Trump en el que se detallan los cambios que EE.UU. quiere ver en la isla.
Cuba es considerada un objetivo difícil para la CIA: un lugar complicado para operar y donde los oficiales han sufrido un acoso significativo. A finales de 2016, oficiales de la CIA estacionados en La Habana estuvieron entre los primeros afectados por los incidentes del Síndrome de La Habana, que llevaron a la agencia a cerrar su estación. La administración Biden la habría reabierto en 2024.
Inteligencia cubana y dobles agentes
Los servicios de inteligencia y contrainteligencia de Cuba, descritos recientemente por el secretario de Estado Marco Rubio como equivalentes a los de una “superpotencia”, tienen un historial de penetración en el gobierno de EE.UU. y de convertir en dobles agentes a activos reclutados por la CIA.
¿Señal real o ruido político?
Paralelamente, Estados Unidos ha aumentado de forma silenciosa su presencia de inteligencia en Cuba en los últimos meses, con más personal y recursos. Para Rubio, Cuba es “una prioridad enorme”. Una persona familiarizada con el aumento de inteligencia lo calificó como “un paso táctico” que podría eventualmente abrir la puerta a una opción militar, aunque otros funcionarios subrayaron que Washington pretende agotar primero otras herramientas.
El profesor de ciencia política Orlando J. Pérez, de la Universidad de North Texas en Dallas, se mostró escéptico ante la fuerza de tarea. En una publicación en X, argumentó que se trata de “una señal barata en un momento en que Irán todavía consume la mayor parte de la atención” y de “una tranquilidad para la diáspora de Miami de que ‘todo’ se está haciendo para derrocar al régimen”, sin una política seria detrás.
Polymeropoulos, en cambio, insistió en que es importante distinguir entre “señales” de acción real y el “ruido” mediático y político. “Señal es cuando algo realmente sucede, y yo pondría esta fuerza de tarea en esa categoría”, sentenció.