Mike Hammer, embajador de EE.UU. en La Habana, asegura que el cambio en Cuba es inminente este año
En un discurso que ha resonado con fuerza en la comunidad internacional, Mike Hammer, el máximo diplomático de la Embajada de Estados Unidos en La Habana, declaró categóricamente que la dictadura en Cuba llegará a su fin en 2026. La afirmación se produjo durante la gala anual de la Cuban American Bar Association en Miami, donde Hammer recibió el primer Premio Humanitario de la organización.

Un mensaje de esperanza y expectativa
«La dictadura se va a acabar«, afirmó Hammer en español, tras recibir el galardón. En sus palabras en inglés, el embajador añadió: «Creemos que el cambio viene. Viene en 2026«. Hammer contrastó la sensación de desesperanza que encontró al llegar a La Habana al final de la administración Biden con la expectativa palpable de cambio que ahora percibe tras haber visitado todas las provincias de la isla.
Presión económica y negociaciones en curso
La administración del presidente Donald Trump ha intensificado la presión sobre el régimen cubano. Se han interrumpido los suministros de petróleo desde Venezuela y México para forzar a los líderes cubanos a negociar con Estados Unidos. Este movimiento se produce tras la captura por el ejército estadounidense del aliado más cercano de la isla, el líder venezolano Nicolás Maduro.
El secretario de Estado, Marco Rubio, ha dejado claro que Washington no espera cambios de la noche a la mañana, pero sí desea ver «cambios dramáticos» en la economía socialista de planificación central cubana.
Contactos directos y un posible acuerdo
El presidente Trump insinuó un posible «friendly takeover of Cuba» (toma de control amistosa de Cuba), reflejando los progresos en las negociaciones secretas con Raúl Guillermo Rodriguez Castro, nieto de Raúl Castro y su asistente y guardaespaldas más cercano, considerado un canal directo con el líder supremo de 94 años.
El 25 de febrero, el equipo de Rubio se reunió con Rodríguez Castro en Saint Kitts para discutir un levantamiento gradual de las sanciones estadounidenses a cambio de reformas en la isla, según múltiples fuentes.
La respuesta cubana: aislamiento y búsqueda de apoyo
El gobierno formal cubano, liderado por el presidente Miguel Díaz-Canel, pareció sorprendido inicialmente por estas conversaciones. Díaz-Canel ha prometido resistir la presión de EE.UU. y ha enviado al canciller Bruno Rodríguez como enviado especial en una gira diplomática por China, Vietnam, Rusia y España para asegurar apoyo y ayuda humanitaria.
Rodríguez también buscó la mediación del Vaticano en un viaje a Roma la semana pasada, donde coincidió con Mike Hammer. El Papa Leo XIV había llamado al diálogo entre Estados Unidos y Cuba el mes pasado, mostrando preocupación por la situación humanitaria.
Advertencia desde Irán y ansiedad en la isla
El ataque conjunto de EE.UU. e Israel a Irán, otro aliado de Cuba, que resultó en la muerte de varios miembros de su alto liderazgo, incluido el líder supremo Ayatollah Ali Khamenei, ha enviado un mensaje contundente. El congresista republicano por Miami, Carlos Giménez, instó a los líderes cubanos a «tomar nota» de lo sucedido en Irán y de las palabras de Trump.
Mientras tanto, en Cuba, la población vive con «una inmensa cantidad de incertidumbre», según la antropóloga Katrin Hansing. Existe ansiedad, miedo y fatalismo, pero también altas expectativas de cambio, especialmente entre los jóvenes nacidos después de los 90, exhaustos por la crisis permanente.
¿Negociación o colapso económico?
Expertos como el historiador cubano Armando Chaguaceda señalan que los halcones ideológicos dentro del gobierno cubano necesitan ver una «amenaza creíble» para negociar. Sin embargo, funcionarios estadounidenses y empresarios cubanoamericanos descartan que el régimen pueda prolongar las negociaciones hasta las elecciones de medio término de noviembre, dado el colapso económico paralizante y el sufrimiento diario de la población.
«Las consecuencias económicas serán demasiado graves», afirmó un empresario cubanoamericano, destacando la parálisis de fábricas y la imposibilidad de exportar productos como tabaco o ron.