Empresas de IA invierten millones para influir en carrera congresional contra exejecutivo tecnológico

La batalla por la regulación de la Inteligencia Artificial se libra en las urnas

En una contienda electoral que está definiendo el futuro de la tecnología en Estados Unidos, un super PAC respaldado por gigantes de la IA está inyectando millones de dólares para derrotar la candidatura de Alex Bores, un exingeniero de Palantir que ahora busca un escaño en el Congreso por el distrito 12 de Nueva York.

Manifestación con pancartas de protesta, reflejando la participación pública en debates políticos

La participación ciudadana y la presión pública son un telón de fondo clave en el debate sobre la influencia tecnológica en la política.

El candidato en la mira: de Palantir al Congreso

Alex Bores, antiguo empleado de la controvertida empresa de análisis de datos Palantir, ha sido blanco de una campaña publicitaria agresiva que lo acusa de haber «potenciado las deportaciones» de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Sin embargo, Bores aclara:

«Renuncié a Palantir específicamente por su trabajo con ICE en 2019»

Su experiencia en el sector tecnológico, que incluye pasar por varias startups, es precisamente lo que lo ha convertido en el primer objetivo del super PAC Leading the Future. «Sé que entiendo profundamente la tecnología y no me pueden desestimar como alguien que no la comprende», afirma Bores.

El peso del dinero: el super PAC ‘Leading the Future’

Leading the Future ha recaudado la asombrosa cifra de $125 millones para intervenir en elecciones estatales, atacando a candidatos que impulsan legislación sobre IA y apoyando a aquellos con un enfoque de «manos libres» en la regulación. Este grupo tiene el respaldo de pesos pesados de Silicon Valley:

  • Joe Lonsdale, cofundador de Palantir.
  • Greg Brockman, presidente de OpenAI.
  • La firma de capital de riesgo Andreessen Horowitz.
  • La startup de búsqueda con IA Perplexity.

Bores revela que este grupo «se ha comprometido a gastar al menos $10 millones en mi contra», argumentando que lo ven como una amenaza a su control sobre la fuerza laboral y la economía.

La RAISE Act: la ley que encendió la mecha

El detonante de esta ofensiva fue la patrocinación por parte de Bores de la RAISE Act, una ley de transparencia en IA firmada en diciembre. Esta norma exige a los grandes laboratorios de IA (con ingresos superiores a $500 millones) tener un plan de seguridad público y reportar incidentes catastróficos.

Según Bores, Leading the Future «no quiere ver ninguna regulación de la IA», a menos que sea a nivel federal. Esta pugna se da en un contexto donde los estados buscan regular la IA ante la falta de estándares federales.

Multitud en una manifestación sosteniendo carteles con mensajes de resistencia y justicia

La movilización social y la demanda de transparencia encuentran un paralelo en el debate sobre la gobernanza de la tecnología.

Otros gigantes tecnológicos en la contienda

Leading the Future no está solo. Meta ha invertido $65 millones en dos super PACs para elegir candidatos estatales afines a la industria de la IA y la tecnología. Además, en 2025, empresas de IA, grupos industriales y altos ejecutivos donaron al menos $83 millones a campañas y comités federales.

«Esto no es un ‘Queremos tener parte en la conversación’. Esto es: ‘Queremos intimidar a los funcionarios electos», denuncia Bores, destacando la desproporción de estos montos frente a los $100,000 que suele recaudar una carrera típica para la asamblea de Nueva York.

Un apoyo alternativo: el PAC ‘Public First Action’

En el otro lado de la moneda, Bores cuenta con el respaldo del PAC Public First Action, respaldado por Anthropic, que está invirtiendo $450,000 en su campaña. Este grupo se describe a sí mismo como pro-IA, pero con énfasis en transparencia, seguridad y supervisión pública.

La visión de Bores y el debate público

Bores sostiene que Leading the Future representa a una «minoría extremadamente pequeña» que ve cualquier regulación como una amenaza y solo «quiere dejarla correr». En contraste, también critica a quienes quieren «pretender que la IA nunca existió».

Según su análisis, la mayoría de los estadounidenses están en un punto intermedio: usan la IA, ven su potencial, pero les preocupa su velocidad y si el gobierno está a la altura para garantizar un futuro que beneficie a la mayoría y no a unos pocos.

Esta contienda no es solo por un escaño; es una batalla definitoria sobre quién controlará el futuro de la tecnología más transformadora de nuestra era.

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