Optimismo cauteloso tras la primera ronda de diálogo
La primera ronda de conversaciones entre el gobierno de Venezuela y la oposición ha despertado un optimismo cauteloso en un proceso diseñado para impulsar cambios políticos significativos. Respaldadas por la Casa Blanca, las negociaciones buscan discutir reformas políticas y, con el tiempo, allanar el camino hacia elecciones.
La fase inicial, que concluyó la semana pasada, dejó dos acuerdos principales: la recuperación de unos 4.000 millones de dólares en oro congelado en el Banco de Inglaterra para la reconstrucción tras los terremotos de junio, y la reforma del Tribunal Supremo. Además, durante el fin de semana se produjeron liberaciones de presos políticos, un gesto que la presidenta interina, Delcy Rodríguez, calificó como “un paso crucial para el proceso de reconciliación nacional”. Estos avances han elevado las esperanzas de que las discusiones puedan generar cambios institucionales clave y, eventualmente, elecciones.

Datos clave de la negociación
| Aspecto | Detalle |
|---|---|
| Delegación del gobierno | Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional |
| Delegación opositora | Dinorah Figuera, presidenta de la Asamblea Nacional de 2015 |
| Recursos acordados | Aproximadamente 4.000 millones de dólares en oro congelado en el Banco de Inglaterra |
| Destino de los recursos | Reconstrucción tras los terremotos de junio |
| Próxima ronda | Prevista para septiembre, con el proceso extendido hasta diciembre |
Jorge Rodríguez y Dinorah Figuera, protagonistas del diálogo
La delegación del gobierno está liderada por Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional. Por el lado opositor, encabeza las conversaciones Dinorah Figuera, presidenta de la Asamblea Nacional de 2015, una instancia que fue elegida con mayoría opositora pero que más tarde fue marginada por el gobierno. Estados Unidos la reconoce como la última legislatura democráticamente elegida en Venezuela.
Para Orlando Pérez, profesor de ciencia política de la Universidad del Norte de Texas en Dallas, los acuerdos representan un “enorme paso adelante” porque ambas partes obtuvieron algo que buscaban. “Caracas logró que la oposición firmara conjuntamente su reclamo sobre el oro en Londres”, explicó. Además, el gobierno parece haber tenido ventaja en la secuencia: la reforma judicial llegó primero, mientras que instituciones como el Consejo Nacional Electoral quedaron para diciembre.
A cambio, la oposición consiguió un acuerdo para reformar el Tribunal Supremo, considerado durante mucho tiempo un pilar del régimen. En 2024, el Consejo Nacional Electoral proclamó a Nicolás Maduro ganador de las elecciones presidenciales sin publicar los resultados, mientras que los recuentos opositores indicaban que Edmundo González había ganado. El Tribunal Supremo ratificó el resultado, manteniendo a Maduro en el poder.
Orlando Pérez: “El gobierno se sentó con Figuera y firmó un documento conjunto con ella. Después de años de tratar a la Asamblea de 2015 como nula o ilegítima, eso es un reconocimiento implícito de su estatus”.

Presos políticos: liberaciones que marcan el proceso
El camino es todavía largo. Además de la reforma de instituciones como el Consejo Nacional Electoral y de la definición de un calendario electoral, muchos venezolanos tienen otras prioridades urgentes. Una de ellas es la situación de los presos políticos. Según la organización de derechos humanos Foro Penal, desde 2014 más de 14.000 personas han sido detenidas por razones políticas, aunque muchas han sido acusadas de delitos como terrorismo. El gobierno ha negado sistemáticamente que existan presos políticos.
Tras la captura de Maduro por fuerzas estadounidenses en enero y la aprobación de una ley de amnistía, algunos presos fueron liberados, pero el proceso se había estancado. Sin embargo, el pasado viernes Delcy Rodríguez anunció que 131 personas “privadas de libertad” serían liberadas. Hasta ahora, 78 de ellas han sido excarceladas, según Foro Penal, y la mayoría permanece sujeta a restricciones. Muchos otros continúan detenidos o bajo medidas restrictivas. Los analistas señalan que estas liberaciones no pueden separarse del diálogo, aunque el tema no fue formalmente incluido en los acuerdos anunciados tras la primera ronda.
Exreclusos políticos están pidiendo que el asunto se aborde formalmente en la mesa de negociación. Américo de Grazia, exmiembro de la Asamblea Nacional de 2015 y ex preso político, pasó un año en la cárcel tras ser acusado de terrorismo y asegura que nunca vio su expediente ni al juez que lo condenó. En agosto se reunió con Figuera junto a otros exreclusos para reclamar que el tema sea tratado de manera oficial. De Grazia considera que el diálogo puede ayudar a liberar a quienes siguen presos y a limpiar lo que califica como un “sistema judicial corrupto”. También cree que empezar por el Tribunal Supremo fue la decisión correcta.
Américo de Grazia: “No hay mejor manera de empezar que desde arriba, con el máximo órgano judicial, para implementar medidas correctivas no solo para los actuales presos políticos sino también para abordar este problema de fondo, para que nunca más haya presos políticos en nuestro país ni persecución basada en diferencias ideológicas o gubernamentales”.
Ausencias notables en la representación opositora
Las conversaciones también enfrentan dudas sobre quiénes representan a la oposición. Una de las ausencias más destacadas es la de la líder opositora María Corina Machado y su aliado Edmundo González, quien según las pruebas presentadas por la oposición en 2024 ganó la elección presidencial.
Pedro Uchurrutu, uno de los asesores más cercanos a Machado y coordinador de Asuntos Internacionales de Vente, el partido que lidera, explicó: “No participamos en el diseño, construcción y funcionamiento del mecanismo, por lo que no nos corresponde definir su alcance ni dar respuestas sobre su dinámica”. No obstante, señaló que la negociación podría ser importante si produce resultados: “La negociación anunciada será relevante en la medida en que produzca resultados reales y verificables para una sociedad que no estuvo ampliamente representada en su diseño e implementación, y que el país sepa con absoluta transparencia lo que se discute en las mesas técnicas”.
La sociedad civil reclama ampliar la agenda
Organizaciones de trabajadores y jubilados se han movilizado en torno a los salarios y la seguridad social, con pequeñas protestas en toda Venezuela en las últimas semanas. El salario mínimo del sector público y la pensión ascienden a 130 bolívares al mes, actualmente equivalentes a unos 0,17 dólares, complementados con bonos gubernamentales que pueden ser esporádicos.
Urimare Capote, representante del Comité por los Derechos Humanos de Jubilados y Pensionados, se reunió recientemente con Figuera para exigir que las preocupaciones de los venezolanos mayores sean incluidas en el diálogo. Entre los reclamos figuran las pensiones bajas, los medicamentos inaccesibles y el colapso del sistema público de salud. Capote confía en que el proceso pueda generar cambios duraderos.
Urimare Capote: “Creemos que esta negociación ahora tiene la fuerza para modificar algunas instituciones, llevándonos a elecciones creíbles donde los venezolanos decidan su propio destino. Cuando llegue al poder un nuevo gobierno legítimo, nuestro comité hará las propuestas necesarias y planteará demandas legítimas que ayuden a mejorar las condiciones de las personas mayores y garanticen la seguridad social para las futuras generaciones”.
Retos pendientes: Consejo Nacional Electoral y Fuerza Armada
La próxima ronda de conversaciones se espera para septiembre, y el proceso podría extenderse hasta diciembre. La reforma electoral, una de las cuestiones más esperadas, aún no ha sido abordada formalmente. Según Pérez, una reforma del Consejo Nacional Electoral es finalmente más importante que la reforma judicial porque determina si los venezolanos pueden votar para sacar a los gobiernos del poder. Sin embargo, ese tema quedó al final de la agenda.
Orlando Pérez: “Dejar el Consejo Nacional Electoral hasta diciembre significa que no sabremos durante meses si esto conduce a un proceso electoral viable”.
Hay otro asunto que no está en la agenda: la Fuerza Armada. Pérez alertó que “Delcy Rodríguez está consolidando el control de las fuerzas armadas mientras se negocian las instituciones civiles, y nada en esa mesa toca a los militares”.
Por ahora, la primera ronda ha dado a ambas partes algo que mostrar como éxito, pero los temas más espinosos —dentro y fuera de la agenda— siguen por delante.