Vuelo de deportación con criminales marca un cambio en la política cubana
El Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. anunció que el 9 de febrero envió un vuelo con 170 deportados a Cuba, incluyendo personas condenadas por secuestro, violación, tráfico de drogas y otros crímenes graves. Este vuelo es el primero de removimiento a La Habana este año y representa un giro significativo, ya que Cuba tradicionalmente rechazaba recibir a nacionales con antecedentes criminales.

Ejemplo concreto: un caso de asesinato
Entre los deportados se encuentra Yondeivis Wongden-Hernandez, condenado por asesinato en segundo grado con arma por el disparo fatal a una joven de 17 años en un estacionamiento de Miami-Dade. Su deportación ilustra la inclusión de individuos con historiales delictivos graves en estos vuelos.
Declaraciones oficiales y contexto bilateral
Un portavoz de ICE declaró:
«ICE removió a 170 cubanos ilegales incluyendo aquellos convictos de crímenes atroces como asesinato, violación, secuestro y tráfico de drogas a Cuba el 9 de febrero. Si estás ilegalmente en el país y rompes nuestras leyes, te encontraremos, arrestaremos, deportaremos y NUNCA regresarás».
Por su parte, el gobierno cubano afirmó que recibió a las personas en cumplimiento de acuerdos migratorios bilaterales y que tomó bajo custodia a tres sospechosos de crímenes cometidos en la isla antes de su salida.
Presión económica y crisis humanitaria en Cuba
Estas deportaciones coinciden con una campaña de presión de la administración Trump que estrangula el suministro de petróleo a Cuba, buscando negociaciones que podrían llevar a un cambio de régimen. La crisis resultante se evidencia en:
- Cancelación de todas las cirugías programadas por falta de combustible para aviones.
- Circulación de imágenes que muestran ataúdes de cartón debido a la escasez de madera.
- Personas cocinando con leña y carbón en las calles.
- Acumulación de basura en descomposición en las ciudades.
Implicaciones migratorias y limbo legal
Los cubanos con antecedentes criminales no pueden beneficiarse del Cuban Adjustment Act, que permite a cubanos obtener la residencia permanente en un año. Tampoco pueden acceder a otras visas debido a sus historiales criminales, quedando en un limbo legal por años o décadas. Esto ha sido un dolor de cabeza para las políticas estadounidenses, ya que Cuba era considerada un «país recalcitrante» por negarse o retrasar la cooperación en deportaciones.
Estadísticas y deportaciones a México
Según Human Rights First, el año pasado hubo 12 vuelos de deportación con al menos 1,379 cubanos, cifra similar al último año del presidente Biden. Además, la administración Trump envió a 3,753 cubanos a México por la frontera suroeste, incluyendo a algunos con antecedentes criminales que antes no podían ser deportados. Testimonios revelan que muchos enfrentan dificultades, durmiendo en la calle y buscando trabajo y comida.
Refugio en México
Un albergue en Villahermosa registró casi 350 cubanos hasta octubre, incluyendo hombres mayores con condiciones médicas graves. Un administrador del lugar comparó la situación con el programa Peter Pan de los años 60, señalando que la llegada de cubanos es «una situación muy nueva».
Oferta de cooperación de Cuba
Cuba ha expresado su disposición a sentarse con oficiales estadounidenses y expandir la cooperación en seguridad, afirmando que ambos países se beneficiarían de un compromiso constructivo. Esto ocurre mientras la presión económica intensifica la crisis humanitaria en la isla.
La deportación de cubanos con antecedentes criminales marca un cambio en las relaciones migratorias entre ambos países, en un contexto donde la presión política y económica afecta profundamente a la población cubana.