El Gabinete de Seguridad israelí aprobó una serie de principios para un eventual alto el fuego con Hamás y un nuevo plan militar para tomar el control del lugar, uno de los últimos bastiones del grupo terrorista
En una sesión crucial, el Gabinete de Seguridad de Israel estableció los términos para una posible finalización del conflicto con Hamás. Entre las condiciones innegociables para un alto el fuego se encuentran el desarme total del grupo terrorista, el regreso de todos los rehenes (vivos y fallecidos), la desmilitarización de Gaza y el control de seguridad israelí sobre el territorio. Además, se busca establecer una nueva administración civil que no esté vinculada ni a Hamás ni a la Autoridad Palestina. Estas decisiones llegan en un momento crítico, con la presión internacional en aumento y un debate interno sobre la viabilidad de una ocupación más extensa del enclave.
Paralelamente, el Gabinete de Seguridad dio luz verde a un plan militar propuesto por el primer ministro Benjamin Netanyahu para que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) ocupen la Ciudad de Gaza. Esta ciudad, que alberga a cerca de 800.000 residentes y es uno de los últimos reductos de Hamás, representa aproximadamente el 25% del territorio que las FDI aún no controlan. La decisión, que fue comunicada oficialmente, incluye el compromiso de garantizar la ayuda humanitaria a la población civil en las zonas seguras, fuera del combate. Este paso estratégico busca desarticular por completo la capacidad militar de Hamás, pero plantea grandes desafíos humanitarios y operativos.