El icónico Cavallino Rampante da un salto sorprendente del asfalto al mar con «Hypersail», un revolucionario yate a vela de altas prestaciones diseñado por Guillaume Verdier, marcando su primera incursión náutica y la creación de un vehículo Ferrari ¡sin motor de combustión!
Maranello, la cuna de los bólidos más deseados del mundo, vuelve a sorprendernos, pero esta vez el rugido del motor cede su lugar al susurro del viento. Ferrari se lanza a la conquista del océano con Hypersail, un proyecto náutico que no solo redefine la embarcación deportiva de alto rendimiento, sino que también establece un hito en la historia de la compañía. Diseñado por el aclamado arquitecto naval Guillaume Verdier, este yate a vela es mucho más que una simple extensión de la marca; es una declaración de intenciones, un barco de competición que hereda la esencia de los últimos autos de carrera del Cavallino Rampante, pero con una diferencia fundamental: ¡no tiene motor de combustión!
El Hypersail es una verdadera joya de la ingeniería sostenible, obteniendo su energía de tres fuentes renovables: el sol, el viento y la energía cinética. Pero la innovación no termina ahí. Olvídense de los motores tradicionales, porque este monocasco incorpora un revolucionario sistema de tres quillas que no solo le permite gobernar la embarcación y mantenerla siempre orientada a favor del viento, sino que también garantiza su autosuficiencia energética y optimiza su rendimiento en competición. Un sofisticado sistema informático a bordo se encarga de controlar en tiempo real la posición y orientación de cada quilla, brindando al timonel una asistencia clave para maniobrar como un verdadero maestro del mar. Con Hypersail, Ferrari no solo está construyendo un yate, está navegando hacia un futuro donde la velocidad y la sostenibilidad convergen en una obra maestra sin precedentes.