En una tensa llamada telefónica, Su Santidad exigió al primer ministro israelí, el cese inmediato de las hostilidades en la zona
El clamor del Sumo Pontífice se intensificó tras el reciente incidente en la iglesia de la Sagrada Familia, que albergaba a más de 400 desplazados, incluyendo niños y personas vulnerables. Según la Santa Sede, el Papa no solo reiteró su preocupación por la crítica situación humanitaria en Gaza, sino que también enfatizó la urgencia de proteger los lugares de culto y, más importante aún, a todos los fieles y civiles en la región. La tragedia en la parroquia, que causó la muerte de tres personas y dejó a varias heridas, algunas de gravedad, fue un punto central en la conversación, destacando el elevado costo humano del conflicto, especialmente para los más indefensos.
La llamada, fue realizada por León XIV desde su residencia veraniega en Castel Gandolfo, se produjo en un contexto de condena internacional unánime por el ataque a la iglesia. La respuesta de Netanyahu, quien lamentó una «munición perdida» y aseguró que «cada vida inocente perdida es una tragedia», llegó después de una conversación con el presidente estadounidense Donald Trump. Mientras tanto, el Patriarca Latino de Jerusalén, Perbattista Pizzaballa, junto al Patriarca greco-ortodoxo Teófilo III, ingresaron este viernes a Gaza con ayuda humanitaria, en un esfuerzo por aliviar el sufrimiento de la población civil, lo que subraya la desesperada situación sobre el terreno.