El «big, beautiful bill» de Trump se atasca en el Congreso
La ambiciosa reforma política doméstica de los republicanos, promovida como prioridad para antes del Memorial Day, enfrenta divisiones profundas y plazos incumplibles. El plan de reducción de gastos y cambios en programas sociales ha generado choques entre facciones del partido.

Puntos críticos de conflicto:
- Medicaid: Propuestas para reducir $230 mil millones en asistencia alimentaria generan rebelión de centristas
- Impuesto vehicular: La polémica tasa anual de $20 retirada en menos de 24 horas tras protestas internas
- Plazos fracturados: El objetivo de aprobación en la Cámara para mayo parece inalcanzable
Rebelión en comisiones clave
El representante Derrick Van Orden (R-Wis.) abandonó una reunión clave protestando por transferir costos de asistencia alimentaria a los estados. «¿En qué staffer se le ocurrió esto?», cuestionó públicamente.
Senado vs. Cámara:
Mientras la Cámara debate recortes radicales, senadores republicanos como Josh Hawley (R-Mo.) advierten: «No votaremos por recortes a Medicaid». El Senado apunta a cambios más moderados centrados en requisitos laborales.
«Abiertamente, en los micrófonos y en TV, me reiré del Senado si piensan que mantendremos recortes sin reformas» – Chip Roy (R-Texas), líder del ala ultraconservadora
Impacto electoral y futuro incierto
La presión por cumplir con la meta de $2 billones en reducción de déficit choca con el temor de legisladores a ser vinculados a impopulares recortes sociales antes de las elecciones de 2026. El senador Ron Johnson (R-Wis.) insiste en volver a «niveles de gasto prepandemia», equivalente a un recorte de $6 billones.