En una noche inolvidable de Champions, el equipo francés se impuso por 5-4 gracias a las actuaciones estelares de Kvaratskhelia y Dembélé, dejando la eliminatoria abierta para una vuelta que promete ser de infarto en Múnich
El fútbol europeo vivió este martes uno de esos capítulos que quedan grabados en la memoria colectiva. En el marco de la ida de las semifinales de la Champions League, el París Saint-Germain y el Bayern Munich protagonizaron un choque frenético que terminó con un inusual marcador de 5 a 4 a favor de los locales. El Parque de los Príncipes fue testigo de un intercambio de golpes constante donde la eficacia ofensiva se impuso a cualquier planteamiento defensivo.
La montaña rusa de emociones comenzó temprano, cuando Harry Kane adelantó a los bávaros desde el punto penal apenas a los 16 minutos del primer tiempo. Sin embargo, la reacción parisina no se hizo esperar: Khvicha Kvaratskhelia puso las tablas poco después y João Neves dio vuelta al marcador sobre la media hora de juego. Antes de que terminara la primera mitad, el partido entró en un bucle de vértigo: Michael Olise empató transitoriamente para el Bayern, pero Ousmane Dembélé, también de penal en el tiempo de descuento, mandó al PSG al descanso con una ventaja de 3-2.
En el complemento, el equipo dirigido por Luis Enrique pareció sentenciar la historia con una ráfaga de fútbol total. Nuevamente Kvaratskhelia y Dembélé ampliaron la distancia hasta un contundente 5-2 que hacía presagiar una goleada de época. No obstante, el gigante alemán nunca se da por vencido. Con más orgullo que orden, los visitantes recortaron distancias a través de Dayot Upamecano y un agónico gol del colombiano Luis Díaz, quien dejó el resultado final en un apretado 5-4 que mantiene las esperanzas germanas intactas.
A pesar de que el Bayern Munich dominó la posesión con un 53%, el PSG fue mucho más punzante, registrando 13 remates directos al arco frente a los 10 de su rival. El encuentro fue físico y disputado, reflejado en las tres tarjetas amarillas recibidas por el conjunto galo, incluyendo una amonestación temprana para su capitán Marquinhos. Sin expulsados y con la pólvora encendida, ambos equipos se volverán a ver las caras el próximo miércoles 6 de mayo en el Allianz Arena, donde se decidirá quién obtendrá el codiciado boleto a la gran final.