El mandatario anunció un presunto acuerdo con la empresa para que la marca regrese a endulzar con ese producto a sus bebidas en EE. UU., desatando expectativas y preocupaciones en el mercado.
El mandatario estadounidense, conocido por su gusto personal por la Coca-Cola, aseguró en Truth Social haber estado en conversaciones con la gigante de las bebidas, declarando: «He estado hablando con Coca-Cola sobre el uso de azúcar de caña REAL en la Coca-Cola en Estados Unidos, y han accedido a hacerlo». Este anuncio llega en un contexto donde su secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., ha manifestado públicamente su preocupación por el jarabe de maíz en la dieta de Estados Unidos. De confirmarse, el cambio marcaría un hito en la receta de una de las bebidas más consumidas en el país, cuya versión actual se endulza con jarabe de maíz, a diferencia de otras naciones como México o el Reino Unido, donde se utiliza azúcar de caña.
La posible modificación de la receta se enmarca en la agenda de la Comisión Make America Healthy Again (MAHA), un panel convocado por Trump, que en mayo concluyó que el consumo de jarabe de maíz con alto contenido de fructosa «podría jugar un papel en la obesidad infantil y otras afecciones». Sin embargo, el anuncio no ha sido bien recibido por todos. Los agricultores de maíz estadounidenses han expresado su inquietud, y John Bode, presidente de la Asociación de Refinadores de Maíz, advirtió que la sustitución «costaría miles de puestos de trabajo estadounidenses» y «deprimiría los ingresos agrícolas». Mientras tanto, Coca-Cola, a través de un portavoz, solo ha agradecido el «entusiasmo del presidente Trump» y prometió «más detalles sobre nuevas ofertas innovadoras», sin confirmar explícitamente un cambio en su fórmula. La situación deja en el aire si la «Coca-Cola de azúcar de caña» será una realidad inminente y cómo impactará en la salud pública y la economía agrícola de Estados Unidos.