Con un Cole Palmer estelar, los Blues aplastaron 3-0 a un PSG irreconocible en la final del Mundial de Clubes 2025, celebrada en el MetLife Stadium
En una jornada mágica para el Chelsea, los dirigidos por Enzo Maresca dieron una lección de fútbol táctico y contundencia al vencer 3-0 al Paris Saint-Germain en la final del Mundial de Clubes 2025. Desde el pitazo inicial, los Blues impusieron su ritmo con una presión alta que asfixió a las estrellas parisinas, incapaces de encontrar su juego habitual. Cole Palmer, la figura indiscutida del encuentro, abrió el marcador al minuto 22 con un disparo raso tras una gran asistencia de Gusto, y apenas ocho minutos después, repitió la fórmula con un gol idéntico desde el borde del área, dejando atónito a Gianluigi Donnarumma. Antes del descanso, Palmer selló su actuación magistral con un pase milimétrico que permitió a João Pedro definir con un sutil globo sobre el portero italiano, desatando la euforia entre los hinchas londinenses presentes en el MetLife Stadium.
El segundo tiempo mostró a un PSG desesperado pero incapaz de remontar. A pesar de tener mayor posesión, los franceses se toparon con un Robert Sánchez inspirado, quien con paradas clave frustró intentos de Ousmane Dembélé y Bradley Barcola. La situación empeoró para los parisinos cuando João Neves fue expulsado al minuto 85 tras una revisión del VAR por jalar el cabello de Marc Cucurella, un incidente que desató burlas y selló la frustración de un equipo que no encontró respuestas. Chelsea, sólido en defensa y letal en ataque, gestionó el partido con inteligencia, con jugadores como Levi Colwill y Moisés Caicedo controlando el medio. Este triunfo, que corona al Chelsea como campeón mundial por segunda vez, no solo añade un nuevo trofeo a sus vitrinas, sino que también consolida el proyecto de Maresca, demostrando que los Blues están listos para competir al más alto nivel.