Condiciones deplorables y abusos sistemáticos en «Alligator Alcatraz»
Golpizas nocturnas, bombas de spray de pimienta y comidas exiguas son parte de la cruda realidad que enfrentan los inmigrantes detenidos en el remoto campamento de los Everglades conocido como «Alligator Alcatraz». Nuevos relatos detallan un deterioro en las condiciones de vida dentro de esta polémica instalación, levantada rápidamente el verano pasado.

El infierno cotidiano: testimonios desde dentro
Familiares y abogados describen una instalación que se ha convertido en una estación de tránsito infernal para 1,383 detenidos, según datos de abril. Las quejas incluyen celdas que huelen a orina, porciones de comida «para un niño pequeño» y agua turbia servida en tazas con moho.
«Con cada día que pasa hay menos y menos humanidad», relató el detenido cubano Justo Betancourt en una llamada telefónica, donde describió un bombardeo con pimienta el 6 de abril y restricciones de comida. «Los guardias aquí piensan que somos asesinos».
Uso de la fuerza y negación de atención médica
El uso de agentes químicos en celdas abarrotadas ha generado alarma. Familiares reportaron dos incidentes clave: uno el 2 de abril y otro en las primeras horas del 6 de abril. Detenidos expuestos describieron dificultad para respirar, dolor en el pecho y sensación de ardor intensa.
- Incidente del 6 de abril: Un polvo similar al spray de pimienta se dispersó en al menos dos celdas con unos 30 hombres cada una.
- Falta de atención médica: Según familiares, algunos detenidos no recibieron evaluación médica inmediata, contrariamente a los estándares federales.
- Desapariciones: Varios hombres fueron sacados de la instalación tras la exposición y sus familiares no han podido contactarlos desde entonces.
Castigos y confinamiento solitario
Abogados han presentado documentos en tribunales federales que detallan palizas tras protestas por el acceso a teléfonos. Katie Blankenship, abogada del detenido Raiko Lopez Morffi —quien apareció con un ojo morado y el brazo lesionado en fotos del 8 de abril—, alegó que los guardias rompieron la muñeca de otro hombre. Morffi dijo que fue transferido a una unidad de confinamiento solitario conocida como «la caja», cuya existencia niegan las autoridades.
Respuestas oficiales y contradicciones
Las autoridades han negado repetidamente las acusaciones de maltrato. Stephanie Hartman, portavoz de la División de Manejo de Emergencias de Florida, confirmó que los guardias usaron spray de pimienta en tres ocasiones, pero solo en respuesta a detenidos que «incitaban a la violencia».
Por su parte, un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. declaró que «Alligator Alcatraz cumple con los estándares federales de detención» y que cualquier alegación de condiciones inhumanas es FALSA, citando dos inspecciones federales en los últimos seis meses.
Antecedentes y fallas estructurales
El centro fue construido apresuradamente en una pista de aterrizaje incautada, bajo dirección del gobernador Ron DeSantis, como una «solución rápida» al hacinamiento. Desde el principio, se reportaron fallas: inodoros que no funcionaban, aire acondicionado errático y acceso limitado a duchas y suministros de higiene.
Escrutinio político y llamado al cierre
La atención federal se ha intensificado. Los senadores demócratas Jon Ossoff y Richard Durbin iniciaron una investigación en marzo. Tras una visita sorpresa, la congresista Debbie Wasserman Schultz describió las condiciones como «crueles e innecesarias», observando a unos 1,500 hombres hacinados en jaulas.
«Los reportes de disciplina física por protestar son aborrecibles y son más evidencia de que esta instalación necesita ser cerrada», dijo Wasserman Schultz. «Ha sido un monumento a la crueldad desde el principio».
Preocupaciones de defensores de derechos humanos
Expertos como Justin Mazzola de Amnistía Internacional USA advierten que el uso de irritantes químicos en espacios confinados conlleva riesgos graves y refleja una falta de supervisión y transparencia en centros de detención de inmigrantes.
«Si quieres ver cómo un país trata a su gente, mira cómo trata a las personas en detención», agregó Mazzola. «Este es el epítome de eso».