La batalla cultural y la reforma laboral en el gobierno de Milei
Buenos Aires, 11 enero (NA) — El capital suele nutrirse de los estados de ánimo de la población para hacer política. De este modo, apela al malestar para poder conformar un entramado de concepciones que le permita invertir el sentido de la valoración social sobre la organización de la sociedad.
“No había nacido esclavo, pero la esclavitud se le aparecía como un estado natura, por una deformación antropológica creada por el sistema de poder imperante” – Fermín Chávez
El contexto argentino: crisis y pasividad
En Argentina la historia no se repite, es un continuo devenir de un mismo proceso que oscila entre la crisis persistente y escasos momentos de bienestar. Efectivamente, esto permite instalar nociones materiales que violentan el horizonte socio-cultural; así la población, hastiada y acorralada por situaciones límites, opta por asumir un rol pasivo adoptando al caos como solución.
La resultante de este proceso es un profundo retroceso que permite deformar tanto el devenir histórico, como vaciar de sentido el presente e invertir la carga de proyección hacia el futuro.
Milei como agente del capital
Javier Milei es el síntoma de este deterioro, pero no se puede negar que opera como agente del capital y como tal, su misión es reproducir la lógica que éste ha impuesto en nuestro país desde la conformación del Estado Nación.
Por eso, en vísperas del cierre de año, le regaló a los miembros de su Gabinete el libro Defender lo Indefendible, de Walter Block. El texto fue publicado originalmente en 1976 y se reditó en 2018. La fecha para nuestro país es altamente significativa. Sin embargo, lo más atroz es su contenido y su naturalización.

Las normativas en discusión
Entonces, no es casual que las normativas que impulsa el oficialismo carezcan de sentido Constitucional –como el DNU que reforma la estructura de la SIDE, que le permite vulnerar derechos elementales de la vida democrática– y carezcan de sentido moral.
De allí se desprende la mentada reforma laboral, mal llamada modernización laboral, que forma parte de una batalla cultural más amplia en el país.