La CGT celebra la postergación de la reforma laboral y exige al gobierno que escuche
Jorge Solá, uno de los titulares de la CGT y secretario general del sindicato del Seguro, se manifestó contundentemente sobre el debate de la reforma laboral en Argentina. En declaraciones a Radio Rivadavia, calificó la postergación del proyecto como «un gran triunfo de los trabajadores» y remarcó que «es necesario» que el Gobierno Nacional «escuche a todos los sectores».
Críticas al tratamiento «entre gallos y medianoche»
Solá consideró positivo que el Proyecto de Modernización Laboral se analice en febrero del próximo año, argumentando que debatirlo de manera apresurada «era un error y se tomó nota de ello». «Hubo un trabajo muy fuerte con gobernadores, senadores y senadoras para explicarle, desde la CGT, las consecuencias de la reforma laboral, que se la expresamos a (Patricia) Bullrich», aseguró el dirigente sindical.

Señalamientos a la gestión de Milei y la crisis de las pymes
El líder sindical también apuntó contra la gestión económica del presidente Javier Milei. Recordó que desde el inicio de su mandato han desaparecido «más de 18.000 pymes» y criticó la carga impositiva: «Para abrir una pequeña o mediana empresa, se te va el 40% en impuestos provinciales, nacionales y tasas». Solá enfatizó: «Es ahí donde hay que buscar la diferencia».
Defensa de los trabajadores y advertencia sobre la reforma
En un claro posicionamiento contra el Ejecutivo, Solá defendió a los empleados no registrados: «Los trabajadores en negro tienen derechos, pero no los pueden ejercer». Cuestionó el núcleo de la reforma laboral, sosteniendo que modificar las reglas entre empleador y empleado «no van a generar empleo, sino que lo va a hacer un proyecto de inversión».
«Esta reforma tiene cosas que rozan la inconstitucionalidad y a la vuelta de la esquina se van a chocar contra la pared de nuevo», concluyó el titular de la central obrera.
El camino a seguir
Las declaraciones de Jorge Solá dejan en claro la oposición frontal de la CGT a la reforma laboral impulsada por el gobierno, marcando un pulso que se intensificará en los próximos meses. La postergación del debate es vista por el sindicalismo como una victoria táctica que le da tiempo para fortalecer sus argumentos y alianzas políticas.