Un símbolo en la noche de Buenos Aires: el Obelisco se tiñe de amarillo, azul y rojo
La ciudad de Buenos Aires envió un mensaje contundente en la noche del viernes 3 de enero de 2026. El icónico Obelisco, monumento central de la capital argentina, amaneció iluminado con los colores de la bandera de Venezuela, en una acción política y simbólica de respaldo al pueblo venezolano y a su lucha por la libertad.

La voz del Gobierno: «No hay neutralidad posible»
La intervención lumínica fue acompañada por un mensaje público del jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri. A través de sus redes sociales, Macri expresó una firme postura contra el régimen de Nicolás Maduro y a favor de la defensa de los derechos humanos. «La Ciudad de Buenos Aires siempre ha estado, está y estará del lado de la libertad», afirmó.
«En momentos como este, solo hay un lado correcto de la historia», subrayó el mandatario.
Macri remarcó que esta fecha «quedará marcada como un día histórico», no solo políticamente, sino desde lo humano, al representar «la posibilidad de vivir sin miedo». En su discurso, denunció que durante años «la dictadura de Nicolás Maduro le arrebató a Venezuela lo más básico y esencial para el ser humano: su libertad».
Un mensaje para los venezolanos en Argentina y el mundo
El jefe de Gobierno recordó que Buenos Aires fue destino de miles de venezolanos que debieron emigrar «huyendo del hambre y la persecución política». Frente a regímenes que persiguen disidencias y utilizan el terror, Macri fue categórico: «no hay neutralidad posible», y advirtió que la indiferencia, en esos casos, «es complicidad».

Un compromiso institucional con valores universales
La iluminación del Obelisco se suma a una serie de gestos institucionales de la Ciudad en respaldo a la causa venezolana. Según el mensaje oficial, esta acción reafirma el compromiso de Buenos Aires con «la libertad, la justicia y la dignidad humana», valores que, según Macri, marcan «su historia, su presente y su futuro».
Esta poderosa imagen nocturna trasciende lo estético para convertirse en un faro de solidaridad internacional, posicionando a la capital argentina en un debate global sobre derechos humanos y democracia.