Solicitud formal ante el Tribunal Federal Oral 2
Los abogados defensores de Cristina Kirchner, Carlos Beraldi y Ary Llernovoy, presentaron este viernes ante el Tribunal Federal Oral 2 el pedido formal para que se conceda a la ex presidenta el beneficio de prisión domiciliaria. La solicitud se fundamenta en tres pilares: razones de seguridad, edad superior a 70 años y ausencia de riesgo de fuga.
Argumentos clave de la defensa
- Domicilio específico: San José 1111, 2°D, elegido por facilitar el control judicial
- Factor edad: La ley nacional y convenciones internacionales presumen mayor vulnerabilidad en personas mayores de 70 años
- Seguridad: Víctima de intento de magnicidio con autores intelectuales libres
- Custodia especial: Como ex presidenta requiere protección que no puede brindarse en prisión

Riesgos de seguridad y custodia
La defensa destacó que «durante la sustanciación de la etapa final de la audiencia de debate celebrada en el presente proceso nuestra defendida fue víctima de un intento de homicidio», cuyos autores intelectuales permanecen libres. Señalaron que uno de los sospechosos tiene «relación directa con quien actualmente se desempeña como titular del Ministerio de Seguridad» Patricia Bullrich.
Custodia presidencial incompatible con prisión
Los letrados argumentaron que el Servicio Penitenciario Federal no puede garantizar la seguridad especial requerida por ex mandatarios: «El personal especializado de la Policía Federal Argentina a cargo de la custodia de ex presidentes cuenta con protocolos que no se extienden al SPF».
Ausencia de riesgo de fuga
La defensa fundamentó la inexistencia de peligro elusivo en:
- Cumplimiento histórico: Regresó de todos sus viajes al exterior autorizados
- Custodia permanente: Vigilancia 24 horas por la Policía Federal
- Tobillera innecesaria: Consideran superfluo este dispositivo ante la custodia existente
Advertencia a la justicia
Los abogados advirtieron que en caso de denegación, «acudirán ante la Corte Suprema y organismos internacionales de Derechos Humanos», citando precedentes como el caso Milagro Sala sobre regímenes de vigilancia extrema.