La Confederación General del Trabajo se Pronuncia Contra la Modificación por Decreto
Este 2 de enero, la Confederación General del Trabajo (CGT) de Argentina manifestó su «más absoluta oposición y rechazo» al Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) que modifica la Ley de Inteligencia Nacional N° 25.520.

Un Cambio que Debe Pasar por el Congreso, Según la CGT
En un comunicado al que accedió la Agencia Noticias Argentinas, la central obrera remarcó que este tipo de reformas «deben necesariamente ser tratadas y legitimadas a través del Congreso de la Nación». La CGT argumentó que el decreto «introduce cambios en la organización y conducción del sistema de la Ley de Inteligencia Nacional, habilitando por decreto reformas arbitrarias, regresivas y peligrosas».
Advertencias sobre Opacidad y un Sistema de «Policía Secreta»
El flamante texto de los sindicalistas consideró que esta decisión gubernamental «deja a toda la ciudadanía en una situación institucionalmente crítica». Según la CGT:
- La Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) incrementará su opacidad y su poder sin control parlamentario.
- Todas sus actividades de espionaje pasarán a ser «encubiertas», transformando a los agentes en «policía secreta» o «fuerza parapolicial».
- Se habilita la detención de personas sin orden judicial.
- Se autoriza a las Fuerzas Armadas y a las fuerzas de seguridad a realizar tareas de inteligencia interior.
- Se faculta la ejecución de tareas ante la «fuga de información clasificada», lo que, en la práctica, representa hostigamiento y censura sobre el ejercicio de un periodismo libre.

Contexto de Tensión con el Gobierno Nacional
La CGT difundió su postura contraria a esta iniciativa en momentos de tensión con la gestión libertaria por el proyecto que promueve en el Congreso para la reforma laboral, que es rechazado por los gremialistas.
Una Amenaza a las Libertades y la Democracia
«Se configura así una grave amenaza sobre las libertades individuales y los derechos garantizados por la Constitución Argentina», insistió la central obrera.
En sus conclusiones, la CGT cerró con una dura crítica: «Estas iniciativas, divorciadas de las genuinas prioridades de nuestro pueblo, surgen como el complemento represivo indispensable de un programa económico y social de ajuste continuo que se está llevando a cabo y que no resultará sustentable en el tiempo, y que, por lo tanto, se aleja cada vez más de un modelo compatible con la vigencia de una democracia plena».