Nuestra corresponsal en Buenos Aires, Isabela Figueroa nos trae esta crónica
Buenos Aires. A primera hora de la mañana, activistas de Greenpeace desplegaron una intervención tan incómoda como simbólica en las escalinatas del Congreso: colocaron inodoros frente al edificio para exigir que el Senado frene la modificación de la Ley 26.639, la norma que protege los glaciares y el ambiente periglacial en el país.
La acción coincidió con el tratamiento en la Cámara Alta de un proyecto que propone cambios sustanciales en la ley vigente desde 2010.
¿Qué se debate en el Senado?
El proyecto en discusión busca modificar aspectos centrales del régimen actual. Entre los puntos más sensibles:
Revisión del alcance de las zonas protegidas, particularmente en áreas periglaciares.
Mayor intervención de las provincias en la determinación de qué superficies quedan bajo protección efectiva.
Cambios que, según sus impulsores, apuntan a “dar claridad jurídica” y ordenar competencias federales y provinciales.
La ley vigente establece presupuestos mínimos ambientales y protege los glaciares como reservas estratégicas de recursos hídricos, restringiendo actividades que puedan afectarlos.
El mensaje detrás de los inodoros
Greenpeace eligió un recurso visual fuerte para transmitir su postura: consideran que cualquier flexibilización de la norma implica un retroceso en la protección del agua dulce. Según la organización, la modificación podría abrir la puerta a actividades extractivas en zonas hoy resguardadas.
El mensaje fue directo y provocador: si se debilita la ley, se pone en riesgo una de las principales fuentes de agua del país.
Seguridad bajo la lupa

La intervención se extendió durante aproximadamente 60 minutos, tiempo suficiente para que la escena se viralizara y generara incomodidad puertas adentro.
El episodio también dejó en evidencia fallas en los controles de seguridad del Congreso, un aspecto que generó malestar interno y cuestionamientos sobre los protocolos vigentes.
Debate abierto
Mientras sectores productivos y algunos gobernadores respaldan la modificación para fomentar inversiones —principalmente mineras—, organizaciones ambientales y parte de la comunidad científica advierten que podría tratarse de un retroceso en materia de protección ambiental.
Una vez más, Greenpeace eligió la acción directa para colocar el tema en el centro de la agenda política. Y lo logró: la discusión sobre la Ley de Glaciares volvió a ocupar el primer plano, no solo por el contenido del debate, sino por la forma en que fue visibilizado.
Isabela Figueroa para https://alritmodemiami.com/
