Nota realizada por nuestra corresponsal en Argentina, Isabela Figueroa
En un rincón del centro de Argentina existe un paisaje que todavía conserva algo cada vez más difícil de encontrar en el mundo: naturaleza inmensa, silencio y una belleza que parece intacta
Ese lugar se llama Ansenuza.
Muchos viajeros llegan por primera vez a Miramar de Ansenuza, en la provincia de Córdoba, sin imaginar lo que están a punto de descubrir. En mi caso, la visita nació de una recomendación del ex intendente del pueblo, Adrián Walker, quien con orgullo me habló de este lugar y de su laguna infinita.
“Tenés que conocerlo”, me dijo.
Y tenía razón.
Un mar en el corazón del continente

El corazón de este paisaje es la gigantesca Laguna Mar Chiquita, uno de los lagos salados más grandes del planeta.
Desde la costa, el horizonte parece no terminar nunca. El agua se abre como un mar interior en medio de la llanura cordobesa, reflejando el cielo y creando atardeceres que parecen pintados.
Entrar en la laguna es una experiencia única: la alta concentración de sal permite flotar sin esfuerzo, generando una sensación de descanso y bienestar difícil de describir.
El ritual del fango y la naturaleza

En las orillas aparece otro de los secretos del lugar: el famoso fango mineral. Los visitantes se cubren con ese barro oscuro, lo dejan secar bajo el sol y luego regresan al agua.
Es un ritual natural que se practica desde hace generaciones y que convierte a la laguna en un verdadero spa creado por la naturaleza.
El reino de los flamencos
La región forma parte del ecosistema protegido del Parque Nacional Ansenuza, uno de los humedales más importantes de América del Sur.
Miles de aves migratorias habitan estas aguas poco profundas, entre ellas los flamencos rosados que sobrevuelan la laguna cuando el sol comienza a caer.
Es un espectáculo natural que transforma cada atardecer en una postal inolvidable.
Un lugar para descansar con confort

Durante mi estadía elegí hospedarme en Ansenuza Hotel Casino Spa, un lugar que combina perfectamente el contacto con la naturaleza con el confort que busca el viajero.
El hotel ofrece habitaciones cómodas con vistas a la laguna, espacios pensados para el descanso y un ambiente tranquilo que invita a disfrutar del entorno.
Sus piscinas y áreas de spa se convierten en un complemento ideal después de un día recorriendo la laguna o caminando por la costanera.
La gastronomía merece un párrafo aparte: platos bien elaborados, sabores regionales y una propuesta que mezcla tradición con cocina moderna, todo acompañado por la calidez del servicio.
Fue, sin duda, el lugar perfecto para hospedarme durante esta experiencia.
Por eso quiero agradecer especialmente a Ansenuza Hotel Casino Spa por el confort, la atención y la calidad de su propuesta, que hacen que la visita a Miramar sea aún más memorable.
Un secreto que empieza a descubrir el mundo

Ansenuza no es un destino de turismo masivo.
Es un lugar donde el lujo se encuentra en la naturaleza, en la tranquilidad y en el tiempo que uno se toma para mirar el horizonte.
Tal vez por eso cada vez más viajeros comienzan a descubrir este rincón de Córdoba.
Y quienes lo visitan entienden rápidamente que están frente a uno de los santuarios naturales más extraordinarios de Sudamérica.
Isabela Figueroa para https://alritmodemiami.com/