Diálogo bilateral previo al Año Nuevo Chino
En un contexto marcado por las crecientes tensiones entre China y Estados Unidos por la soberanía del megapuerto de Chancay, el canciller peruano Hugo de Zela recibió en la sede de Torre Tagle al embajador de China, Song Yang.

El encuentro, celebrado previo al inicio de las festividades del Año Nuevo Chino, tuvo como objetivo abordar diversos asuntos de la agenda bilateral entre Perú y China.
Dinamismo comercial y cooperación
Según informó el Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú, durante el diálogo “se destacó el dinamismo del intercambio comercial, los proyectos de cooperación en curso y las inversiones chinas en el Perú”.
Asimismo, la Cancillería indicó que el ministro De Zela “expresó sus mejores deseos al pueblo y Gobierno chino” con motivo de esta importante celebración cultural.
La disputa por el puerto de Chancay
Este acercamiento diplomático se produce tras la preocupación pública expresada por Estados Unidos sobre un fallo judicial peruano que limita la capacidad de fiscalización del Organismo Supervisor de la Inversión en Infraestructura de Transporte de Uso Público (OSITRÁN) en el megapuerto de Chancay, un proyecto donde la empresa china Cosco Shipping tiene una participación mayoritaria.
“Preocupado por los últimos informes de que Perú podría quedar sin el poder para supervisar Chancay, uno de sus puertos más grandes, que está bajo la jurisdicción de propietarios depredadores chinos. Apoyamos el derecho soberano del Perú a supervisar la infraestructura crítica en su propio territorio. Que esto sirve de advertencia para la región y el mundo: el dinero chino barato cuesta soberanía”, expresó la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental de Estados Unidos.
Respuesta contundente de China
Frente a estas declaraciones, el Gobierno de China respondió de manera firme. El jueves 12 de febrero, rechazó las afirmaciones de Washington.
“China se opone firmemente a las falsas acusaciones y desinformación de Estados Unidos contra la cooperación de China con Perú en el puerto de Chancay”, señaló.
Esta postura oficial subraya la profundidad del desacuerdo entre las dos potencias, colocando al Perú en el centro de una pugna geopolítica por la influencia y el control de infraestructura crítica en la región.