Perú inicia ambiciosa modernización militar con tanques surcoreanos
El Gobierno peruano proyecta invertir cerca de US$ 1,800 millones en los próximos 15 años para modernizar el equipamiento del Ejército con tanques K2 Black Panther y vehículos blindados K808 de origen surcoreano, un plan que se extenderá hasta 2040 y se canalizará a través de la Fábrica de Armas y Municiones del Ejército (FAME).
Detalles del acuerdo y financiamiento
Según el comandante general del Comando Logístico del Ejército, Jorge Arévalo, el acuerdo con Hyundai Rotem no es una mera compra, sino un esquema de gestión conjunta que incluye financiamiento a largo plazo respaldado por bancos coreanos y desarrollo industrial local.
Cronología del proyecto
- Mayo 2024: Adjudicación a STX Corporation-Hyundai Rotem de un concurso internacional para formar una joint venture.
- Noviembre 2024: Firma del acuerdo marco en Palacio de Gobierno.
- Recientemente: Inauguración de una planta de ensamblaje 8×8 en Lurigancho-Chosica.
Este pacto abarca transferencia tecnológica, capacitación de personal y la integración de empresas nacionales como proveedoras, con estudios técnicos ya listos para evaluación presupuestal en el próximo año.

Contexto y debate público
Un informe de “Punto Final” señala que esta iniciativa se da a pesar de las profundas brechas en salud, educación, infraestructura y seguridad ciudadana, priorizando la renovación de un arsenal obsoleto de las décadas de 1960 y 1970 para recuperar capacidad operativa y fortalecer la protección del personal militar.
Especialistas en defensa destacan que los K2, de última generación, elevarán la operatividad peruana en un contexto de rezago tecnológico evidente.
Actualmente, el proyecto espera la revisión financiera por el Ministerio de Economía y Finanzas y la creación de un comité conjunto con autoridades coreanas, generando debate sobre el equilibrio entre prioridades sociales y defensa nacional, enfatizando la necesidad de transparencia.
Perspectivas futuras
Con la inversión proyectada hasta 2040, Perú busca posicionar su capacidad defensiva con tecnología de punta, mientras enfrenta el desafío de conciliar las necesidades sociales con la modernización militar.