Lo que debía ser una jornada de alegría y celebración se convirtió en una escena de horror. Un hombre al volante de un automóvil arrolló a decenas de personas en pleno centro de Liverpool. Las autoridades investigan si se trató de un ataque deliberado.
La euforia por el campeonato del Liverpool F.C. fue abruptamente interrumpida por el caos y el pánico. Durante el multitudinario desfile por las calles de la ciudad, un vehículo irrumpió en Water Street y embistió a la multitud que celebraba el triunfo con banderas, cánticos y abrazos. El coche, un Ford Galaxy gris, avanzó con violencia por la arteria principal dejando tras de sí gritos, cuerpos en el suelo y una estela de confusión y temor. Testigos relataron cómo el conductor, lejos de detenerse, pareció acelerar con intención.
Las cifras oficiales confirmaron al menos 17 heridos, algunos de gravedad, entre ellos dos agentes de policía que intentaban controlar la marea de simpatizantes. Los servicios de emergencia actuaron con rapidez, y un helicóptero fue desplegado para trasladar a los heridos más comprometidos. La escena, que en un principio estaba teñida de rojo por las camisetas de los hinchas, terminó cubierta por cintas policiales, sirenas y una angustia palpable.
Aunque el conductor fue detenido en el acto, las autoridades mantienen total hermetismo sobre sus motivaciones. La policía de Merseyside no descarta ninguna hipótesis, y la presencia de la unidad antiterrorista del Noroeste ha despertado especulaciones sobre la posibilidad de que se trate de un atentado. La ciudad, conmocionada, exige respuestas mientras la investigación avanza a contrarreloj. Una celebración histórica se ha transformado en una cicatriz que marcará a Liverpool por mucho tiempo.
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