El amanecer se tiñó de horror en India cuando el Puente Gambhira se desplomó, arrastrando personas y vehículos al río. La principal hipótesis apunta a las lluvias torrenciales
Gujarat, India. Una nueva herida se abrió en el corazón de la India. En las primeras horas de la mañana, alrededor de las 7:30, la estructura del Puente Gambhira, un vital nexo entre Padra y Mujpur en el estado de Gujarat, cedió ante lo que se presume fue el embate incesante de las intensas lluvias. El metal retorcido y el concreto deshecho se precipitaron al río, atrapando a quienes en ese instante transitaban por él, en un viaje que se transformó en una pesadilla.
El saldo, desgarrador, asciende a nueve vidas perdidas y al menos cinco personas rescatadas con vida de entre los escombros y las aguas. La escena que se desplegó ante los equipos de rescate fue de caos y desesperación, mientras la comunidad luchaba por asimilar la magnitud de la tragedia.
El ministro de Salud de Gujarat, Rushikesh Patel, confirmó la hora del fatídico incidente y reveló un detalle que ahora cobra un peso sombrío: la infraestructura, vital para la conexión de dos localidades, había sido construida en 1985. La edad del puente, combinada con las condiciones climáticas extremas, se perfila como la principal y devastadora hipótesis de este colapso.
La noticia resonó en los más altos estamentos del gobierno indio. El primer ministro, Narendra Modi, se manifestó profundamente entristecido por la situación, extendiendo sus condolencias a las familias destrozadas por el dolor de la pérdida. En un intento por mitigar el sufrimiento, el Gobierno estatal ha anunciado una compensación de 400.000 rupias (aproximadamente 4700 dólares estadounidenses) para los familiares de cada fallecido, además de asistencia para los heridos. Una cifra que, aunque necesaria, jamás podrá resarcir el vacío dejado por la tragedia en el Puente Gambhira.