La Ermita de la Caridad: Símbolo de Esperanza y Libertad
Por décadas, “La Ermita de la Caridad”, un santuario católico cerca de la Bahía de Biscayne, ha sido un emblema de esperanza y libertad para la comunidad de exiliados cubanos en el Sur de Florida.
Celebración del 25º Aniversario y Homenaje a la Patrona de Cuba
El lunes, la comunidad católica honró a la patrona de Cuba, Nuestra Señora de la Caridad, y conmemoró el 25º aniversario de la designación nacional del santuario de Miami con una jornada de eventos celebratorios.
El servicio especial de este año tuvo como tema “María, Faro de Libertad”, el cual, según la Arquidiócesis de Miami, destacó el papel de la patrona como guía para el pueblo cubano.

Historia y Significado del Santuario
Los cubanos han honrado a la “Virgen de la Caridad” desde principios del siglo XVII, cuando, según la tradición, tres trabajadores agrícolas encontraron una estatua flotante de la Madre de Jesús en aguas tormentosas con la inscripción “Yo soy la Virgen de la Caridad”.
En 1961, cuando exiliados cubanos huyeron del comunismo hacia Estados Unidos, una réplica de la estatua fue traída con ellos, smuggled a través de la embajada panameña. El santuario fue construido por refugiados cubanos en terrenos donados por el Arzobispo Coleman F. Carroll en 1966, y se dedicó en 1973. Fue designado Santuario Nacional en 2000.
Arquitectura con Profundo Simbolismo
- Columnas: Las seis columnas que sostienen el manto de 90 pies de altura representan las seis provincias tradicionales de Cuba.
- Altar: Bajo el altar hay una piedra hecha de una mezcla de tierra, piedra y arena de la isla, fundida con agua traída de una balsa de refugiados cubanos.
- Mural: Detrás de la estatua de la patrona hay un mural pintado por Teok Carrasco, nativo de Nipe, donde se encontró la estatua original.
Eventos Recientes y Participación Comunitaria
Las celebraciones comenzaron en agosto, cuando el Arzobispo Thomas Wenski develó dos esculturas del artista Timothy Schmalz: “Ángeles Sin Saberlo” y “Ser Acogedor”, que rinden homenaje a la humanidad de los migrantes y refugiados a lo largo de la historia.
A pesar del clima lluvioso, muchos devotos asistieron a la misa liderada por Wenski, donde cientos de católicos cantaron, rezaron y honraron el santuario con ofrendas de girasoles amarillos.