Una Llamada que Cambió Todo
La abogada de inmigración rara vez llama a Sean y Michelle. Por eso, cuando Michelle vio el número en su celular el año pasado, respondió de inmediato. La noticia fue transformadora: ella era una de las 65.000 personas a las que se les había otorgado una visa H-1B. Este momento marcó un rayo de claridad en su larga odisea migratoria hacia, esperan, convertirse en ciudadanos estadounidenses.

Una Década de Incertidumbre
La pareja lleva más de una década en Estados Unidos. Se casaron, Sean inició un negocio y tienen una hija nacida en el país. Sin embargo, su viaje legal para permanecer ha incluido una solicitud de asilo, diferentes visas y, eventualmente, la obtención del Estatus de Protección Temporal (TPS).
TPS: Un Salvavidas Temporal
El TPS otorga a migrantes de países afectados por desastres o violencia política protección temporal y renovable contra la deportación. La administración de Trump terminó el TPS el año pasado para cientos de miles de venezolanos, obligando a Sean y Michelle a buscar otra opción visa para permanecer legalmente.
La Visa H-1B: Un Rayo de Esperanza
La visa H-1B es para ocupaciones especiales y requiere una certificación laboral. “Creemos que es un milagro”, dijo Michelle. Según datos federales de inmigración, en el último año fiscal se otorgaron aproximadamente 10,000 visas H-1B en Florida, incluyendo nuevos beneficiarios y cambios para titulares existentes.

El Contexto Político: De Venezuela a EE.UU.
Sean sirvió en el Ejército venezolano antes de llegar a Florida. Fue acusado de participar en un complot para alterar el gobierno en 2013, cuando Nicolás Maduro asumió el liderazgo tras la muerte de Hugo Chávez. Temiendo por su vida, huyó. El 3 de enero, una redada militar estadounidense derrocó a Maduro y a su esposa del poder, ofreciendo esperanza de cambio. Aunque Maduro ahora está en una cárcel de Nueva York a la espera de juicio, la pareja no ve futuro en Venezuela. “No podemos volver”, afirmó Michelle.
Vida bajo la Lupa: Miedo y Precaución
Con el regreso del presidente Donald Trump a la Casa Blanca y su enfoque en la aplicación de leyes de inmigración, miles han sido detenidos en Florida. El estado aprobó sus propias leyes de cooperación migratoria. “Tenemos tanto miedo incluso teniendo un estatus legal”, confesó Michelle. La pareja evita lugares como Home Depot o Disney World por temor a ser blanco de acciones de control migratorio.

Fe en el Proceso
A pesar de los desafíos, ambos mantienen la confianza en el complejo proceso de inmigración legal y en su fe. “Si tuviera que definir una cosa que ha sido pivotal en nuestro proceso es la fe”, dijo Sean. La visa H-1B dura hasta tres años y puede extenderse, pero su meta final es la ciudadanía estadounidense. “Cien por ciento”, afirmó Sean. “Amamos este país”.