Una Tradición que Pesa en el Corazón de Florida
Para John Bonaby, de 61 años, ir al supermercado tiene una misión especial que va más allá de llenar el carrito. “Si quiero pesarme, simplemente voy a Publix”, comentó este comprador mientras sostenía sus bolsas en la tienda de Monza Avenue en Coral Gables. Su ritual evoca una imagen icónica: la gran balanza verde que durante décadas saludó a los clientes a la entrada de los establecimientos de la cadena.

Los Inicios: El Legado de George Jenkins
La historia se remonta a 1930, cuando el fundador George Jenkins abrió la primera tienda Publix en Winter Haven, Florida. En su afán por diferenciarse, Jenkins instaló “pesapersonas” en la entrada de sus locales, junto con otras innovaciones como el aire acondicionado y las puertas automáticas. Estas balanzas, siempre gratuitas, precedieron en 62 años al famoso Pub Sub, que debutó en 1992.
El Declive Inevitable: Producción Detenida y Reparaciones
La era de las balanzas está llegando a su fin. Lindsey Willis, portavoz de Publix, explicó que “el fabricante cesó la producción en 2015”. Aunque un taller de reparaciones mantiene funcionando las unidades restantes, el destino está sellado: las nuevas tiendas ya no las incluyen.
Ejemplo de ello es el nuevo Publix en Riviera Plaza, frente a la antigua tienda de Monza Avenue, que abrió sin balanza. Otros establecimientos, como el de Palms at Town & Country y el de Doral Park en la calle 41, han cerrado para reconstruirse en versiones más modernas, donde es probable que la balanza no encuentre espacio.
Testimonios de Clientes: Una Pérdida Sentida
Para Bonaby y muchos otros, estas balanzas son más que un instrumento: son una tradición. “Confío en la balanza de Publix. Si las quitan, mucha gente se sentirá perdida”, afirmó. Él conduce hasta 35 millas desde su casa en Fort Lauderdale para usar la balanza en Coral Gables, evitando los problemas de las básculas domésticas con pilas gastadas.
La balanza en el Publix del Kendall Mall, de la década de 1970, aún atrae a adolescentes y adultos. Pero su presencia es cada vez más excepcional.
Problemas Inesperados: El Peso del Equipaje
La popularidad de las balanzas también trajo inconvenientes. A principios del milenio, con las aerolíneas imponiendo límites de peso, los viajeros de Miami comenzaron a pesar sus maletas en las balanzas de Publix. “Todo el mundo sabe que ahí es donde se pesa el equipaje”, dijo en su momento la clienta Susana Martin.
Esto causó roturas constantes y costos de reparación elevados. Carmen Millares, entonces gerente de asuntos comunitarios de Publix en Miami, expresó su frustración: “Las balanzas son para personas, no para maletas. Están hechas para pisadas suaves”. La cadena consideró colocar carteles de prohibición e incluso retirar las balanzas de las tiendas de Miami-Dade.

Alternativas Modernas y el Futuro
Hoy, muchas tiendas Publix ofrecen máquinas de presión arterial cerca de la farmacia, que también pueden registrar el peso. Sin embargo, para los clientes como Bonaby, la balanza tradicional tiene un valor nostálgico insustituible.
Willis aclaró que cuando las balanzas son retiradas, se envían al taller para restauración y pueden ser reubicadas en otras tiendas o usadas como repuestos. Pero con la producción detenida, cada reparación acerca más su retiro definitivo.
Conclusión: Un Peso en la Memoria Colectiva
“Me gustaría que se quedaran”, reflexionó Bonaby al dejar el estacionamiento de Monza Avenue, con la nueva tienda Riviera Publix sin balanza a la vista. “Estoy seguro de que mucha otra gente también”. Así, mientras Publix crece y se moderniza, una pieza de su historia y de la cultura de Florida se desvanece lentamente.