El destino de Harrel Braddy en manos del jurado
El jurado de Miami debe decidir si Harrel Braddy, de 76 años, cumple cadena perpetua o recibe la inyección letal por el brutal asesinato de Quatisha Maycock, una niña de 5 años que fue abandonada en los Everglades y devorada por caimanes en 1998.
Los hechos que conmocionaron a Florida
La noche del 7 de noviembre de 1998, Braddy secuestró a Shandelle Maycock y a su hija Quatisha desde su hogar. Braddy, quien conocía a la madre por un grupo de la iglesia, golpeó y estranguló a Shandelle, la metió en el maletero de su auto y la abandonó en un tramo desolado de la U.S. 27, cerca del límite entre los condados de Broward y Palm Beach.
«Temía que Quatisha pudiera identificarlo», explicó la fiscal Abbe Rifkin. Por eso, Braddy dejó a la niña —viva— a un lado de la Alligator Alley. Días después, pescadores encontraron su cuerpo en un canal.

Argumentos finales: ¿Muerte o vida en prisión?
Este jueves, los abogados presentaron sus conclusiones. La fiscal Rifkin pidió la pena de muerte, mostrando fotos del cuerpo de Quatisha, que aún vestía su pijama de Polly Pocket y presentaba mordeduras de caimán. «Una niña al comienzo de su vida está muerta porque Harrel Braddy quiso que muriera», declaró.
La defensa apela a la misericordia
El defensor Khurrum Wahid alegó que Braddy ha sido un «preso modelo» durante sus décadas en prisión y sufre problemas de salud, como cáncer de garganta y daño cerebral. Wahid pidió cadena perpetua, afirmando que Braddy «solo saldrá de prisión en un ataúd».
- Acusado: Harrel Braddy, 76 años.
- Víctima: Quatisha Maycock, 5 años.
- Fecha del crimen: 7 de noviembre de 1998.
- Lugar: Alligator Alley, Everglades, Florida.
- Estado del juicio: Deliberaciones del jurado programadas para el viernes.
El dolor de una madre y el pasado del acusado
Shandelle Maycock, ahora de 49 años, testificó entre lágrimas sobre el horror vivido. Mientras, la defensa describió a Braddy como un «hombre de familia generoso» criado en el Miami segregado de los años 50, pero la fiscalia recordó sus antecedentes: escapó de custodia tres veces en 1984 y tiene condenas por robo, secuestro e intento de asesinato.
«¿Sería justo? ¿Sería la sentencia correcta para alguien que mató brutalmente a una niña porque pensó que su libertad valía más que su vida?» — Fiscal Abbe Rifkin.
El jurado ahora debe ponderar si la pena de muerte o la cadena perpetua es el veredicto apropiado para un crimen que ha dejado una familia destrozada por 27 años.