El viaje de superación de un diplomático venezolano
El azul fue el último color que José López Masso vio antes de perder completamente la visión a los 32 años. Este exdiplomático venezolano, quien seguía los pasos de su padre (primer embajador de Venezuela en Alemania tras la Segunda Guerra Mundial), enfrentó un giro drástico cuando tras 17 cirugías de córnea fallidas en Berlín, su mundo se desvaneció por completo.

El renacer en Florida
Tras perder su trabajo diplomático y seguro médico en 2001, López Masso llegó a Fort Lauderdale con escepticismo. Su primo lo llevó al Lighthouse of Broward, organización que transformaría su vida: «No soy solo un tipo que te da folletos. Puedo decirte lo que viví», afirma el ahora vicepresidente de Asuntos Públicos de la institución.
Herramientas para la independencia
- Tecnología adaptativa: Domina sistemas de texto a voz a velocidad acelerada y apps que describen su entorno
- Seguridad doméstica: Usa guantes largos para cocinar y organiza meticulosamente cada espacio
- Movilidad: Tras rechazar el bastón por su imprecisión, ahora cuenta con Louis, su labrador guía
Impacto comunitario
En sus 8 años de liderazgo, López Masso cuadruplicó el presupuesto de Lighthouse a $9 millones y quintuplicó su dotación a $18 millones. «Es un paradigma de lo posible», destaca la CEO Ellyn Drotzer, resaltando cómo inspira a profesionales que pierden la visión.
Vida plena tras la ceguera
A sus 59 años, López Masso disfruta cruceros con su esposa Carla Dulzaides e hija de 15 años, practica buceo y baila en conciertos. Aunque enfrenta estereotipos cotidianos –«la gente habla lento y alto como si no comprendiera»– su filosofía es clara: «Venimos al Lighthouse a aprender, entrenar y luego: ¡hasta luego cocodrilo!»