El «Martillo Hebreo» que desafía el establishment
Con un estilo político directo y confrontacional, Randy Fine se prepara para llevar su particular forma de hacer política desde Tallahassee hasta Washington. El recién electo congresista por el distrito costero noreste de Florida promete mantener su reputación de «no morderse la lengua».

Choques emblemáticos:
- Con DeSantis: Cambió su apoyo presidencial a Trump y lo acusó de no combatir suficiente el antisemitismo
- En educación: Arquitecto clave de la ley «Don’t Say Gay» y crítico de los mandatos de mascarillas
- En política exterior: Declaraciones polémicas sobre Gaza y enfrentamientos con congresistas musulmanas
El método Fine:
«Si te golpean, devuelves el golpe más fuerte. Esto aplica para republicanos y demócratas por igual»
– Joe Gruters, aliado y colega legislador
Su fortuna personal de $30 millones le permite una independencia poco común, mientras que su formación en Harvard contrasta con su lenguaje callejero. Polémicas recientes incluyen:
- Llamar «puta» a una miembro de junta escolar por SMS
- Ordenar terapia de control de ira por gestos obscenos en audiencias virtuales
- Calificar al islam como «trapo terrorista» durante testimonios
¿Qué esperar en Washington?
Mientras demócratas como Nikki Fried lo llaman «un mal político y mala persona», sus aliados destacan su capacidad para «articular políticas complejas en términos simples». Fine advierte: «Soy agresivo, pero efectivo. En el Congreso necesitan alguien que quiera el balón en los momentos cruciales».