Un cambio «milimétrico»: la cobertura mediática en Venezuela tras un hecho histórico
Tras años de censura y control estatal, los medios de comunicación tradicionales en Venezuela han comenzado a mostrar un giro editorial significativo desde la captura del expresidente Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses a principios de enero. Canales de televisión y cuentas en redes sociales han empezado a incluir, con cautela, las voces de figuras opositoras y familiares de presos políticos.

Venevisión: el canal que marcó el rumbo del cambio
El canal de televisión abierta Venevisión se ha convertido en el ejemplo más notable de esta nueva apertura. A finales de enero, transmitió declaraciones de la líder opositora exiliada María Corina Machado, quien habló de su deseo de regresar pronto al país. Esta cobertura generó una reacción inmediata del ministro del Interior, Diosdado Cabello, quien en su programa «Con el mazo dando» advirtió:
«Escúchenme, Venevisión, escuchen. Sin bombo mediático, [la figura de Machado] se desvanece»
Además, el canal ha cubierto por primera vez en años las quejas de familiares de presos políticos y transmitió protestas opositoras, como la caravana liderada la semana pasada por Juan Pablo Guanipa y otros líderes políticos recién liberados. Incluso entrevistó a líderes estudiantiles de la Universidad Central de Venezuela, quienes llamaron a una marcha para el 12 de febrero.
La voz de la ciudadanía: alivio cauteloso y esperanza
Ciudadanos comunes han notado el cambio. Margarita Carrasquel, una ama de casa de 68 años, comentó: «Creo que con el ataque ordenado por Trump, dijeron ‘ya basta’. Ya no enfrentan la presión de antes». Por su parte, Natalia Gutiérrez, contadora de 51 años, lo encuentra «asombroso» que un canal importante como Venevisión informe sobre la oposición, dado el dominio gubernamental en los medios.
En redes sociales, la cuenta de Instagram de Venevisión se llenó de comentarios de apoyo tras el 3 de enero, con mensajes como «Venevisión sin miedo» y «La autocensura que tenían se acabó».
La otra cara de la moneda: periodistas advierten que la represión no ha cesado
A pesar de los signos de apertura, periodistas y activistas insisten en que se trata de un avance «milimétrico» y que los obstáculos para una prensa libre siguen siendo enormes. Luis Carlos Díaz, periodista y activista venezolano, explicó:
«Los medios tradicionales siguen bajo el control de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel), que sigue en manos del mismo oficial militar. Lo único que ha cambiado en las últimas semanas es que, como Venezuela está en el punto de mira internacional y hubo este cambio con Estados Unidos, algunos medios han avanzado un milímetro. Pero es solo un milímetro.»
María, una reportera de un medio digital que pidió no revelar su apellido por miedo a represalias, describió un ambiente de «incertidumbre total». Para proteger su seguridad, mantiene medidas como viajar en grupo y borrar sus chats por si las autoridades revisan su teléfono.
El largo historial de control y censura
El contexto de represión es profundo. En 2017, la Conatel suspendió la transmisión de CNN en Español en el país y ha impuesto controles estrictos a los medios venezolanos. Díaz describió una «hambre de información» luego de años de censura y el cierre de al menos 400 emisoras de radio y televisión, además del bloqueo de redes sociales como X.
¿Qué se necesita para una verdadera libertad de prensa?
Luis Carlos Díaz y otros defensores exigen acciones concretas al gobierno interino de Delcy Rodríguez para demostrar un compromiso real:
- Liberación de periodistas detenidos: Al menos cuatro miembros de la prensa permanecen encarcelados.
- Autonomía para Conatel: Que deje de estar controlada por el régimen.
- Levantamiento de bloqueos: Tanto para medios de noticias como para barreras digitales.
- Transmisión libre de voces opositoras: Como la de María Corina Machado y Edmundo González, quien según muchos y gobiernos occidentales ganó las elecciones presidenciales de julio de 2024.
Díaz fue contundente: «Si solo puede hablar la oposición elegida por el chavismo, entonces eso no es oposición ni es el país real. Deben hablar los líderes opositores legitimados en elecciones, y eso no ha sucedido hasta ahora».
Conclusión: entre la esperanza y el miedo arraigado
El camino hacia la libertad de expresión en Venezuela apenas comienza a vislumbrarse. Mientras algunos ciudadanos celebran los espacios que se abren, los profesionales de la prensa cargan con el peso de años de represión y la sensación de que, incluso si les otorgan libertades, el temor a hablar persistirá. Como resume la reportera María:
«Creo que me dirán: ‘Se acabó todo, y eres libre de decir lo que quieras’, y yo tendré miedo de decirlo»