Alerta por Solicitud Extrema de Municiones y Vehículos Blindados
Una solicitud de adquisición presentada a finales del año pasado por el coordinador de seguridad presidencial de la Policía Nacional de Haití, Pierre-Louis Cangé, ha encendido las alarmas en el frágil contexto político del país. La petición, inicialmente por 10.000 millones de balas de calibre 7.62 mm y 5.000 millones de calibre 5.56 mm, fue posteriormente modificada a 10 millones y 5 millones respectivamente, pero incluye un arsenal desproporcionado.

¿Lista de Compras o Plan para Tomar el Poder?
Además de la munición, Cangé solicitó 2,300 fusiles de asalto y unidades de francotirador, miles de uniformes policiales, 12 vehículos blindados, un transporte blindado de 12 asientos para evacuación y un convoy de 23 vehículos tácticos, incluyendo tres Toyota Land Cruisers blindados para su uso personal. También pidió una asignación mensual en efectivo de $23,000 como «capital de trabajo» y $76,400 para «recopilación de inteligencia».
Cangé justificó los refuerzos como necesarios para prevenir una crisis ante la fecha del 7 de febrero, fin constitucional de los mandatos presidenciales y día en que el Consejo Presidencial de Transición debería ceder el poder. Sin embargo, políticos y diplomáticos se preguntan si es una lista de deseos exagerada o el primer movimiento para controlar el Palacio Nacional, símbolo del poder estatal.
“No sé sus intenciones reales, pero parece que quiere controlar quién entra y sale del palacio el 7 de febrero”, declaró un funcionario gubernamental.
Juegos de Poder en un «Game of Thrones» Haitiano
Detrás de escena, el consejo de transición de nueve miembros, en el poder desde abril de 2024, está sumido en intrigas, divisiones y acusaciones de intentos de golpe. Se han reportado maniobras para forzar la salida del primer ministro Alix Didier Fils-Aimé y del propio presidente del consejo, Laurent Saint-Cyr.
- Acusación: Algunos miembros buscarían prolongar su mandato para influir en las elecciones previstas para este año y posiblemente protegerse de sanciones estadounidenses.
- Contexto: El palacio presidencial, aunque dañado desde el terremoto de 2010 y actualmente inaccesible por el control de pandillas, sigue siendo un símbolo crucial. Su eventual toma por cualquier facción sería vista como el colapso total del Estado.

Un Historial que Justifica la Desconfianza
La desconfianza hacia los jefes de seguridad no es infundada. El presidente Jovenel Moïse fue asesinado en su residencia en julio de 2021 pese a la presencia de su escolta. Un informe policial concluyó que los guardias mostraron «pasividad» y facilitaron el acceso de los atacantes. Dos excoordinadores de seguridad presidencial, Jean Laguel Civil y Dimitri Hérard, encarcelados por el caso, escaparon de prisión durante un asalto pandillero en 2024.
Rechazo Administrativo y Desacato
La secretaria general del palacio, Régine Haddad, rechazó la solicitud de Cangé, quejándose de que la trataba como a una subordinada y omitía la cadena de mandó. En una carta del 6 de enero al ministro de Justicia, incluyó una copia de la polémica petición de armas.
Cangé ha desoído múltiples citaciones, incluida una del jefe policial André Jonas Vladimir Paraison el 13 de enero, alegando estar «totalmente movilizado» en un plan operativo para el 7 de febrero. Fuentes cercanas a él afirman que consejeros presidenciales le dijeron que la citación estaba cancelada, mientras la policía insiste en que la investigación sigue abierta.
La intervención de asesores presidenciales en un asunto policial ha reforzado las sospechas de que algunos miembros del consejo buscan extender su mandato. Jean Elysée Céliscar, del Grupo Iniciativa, resumió la preocupación: «Algo sospechoso está pasando. Se involucraron para mostrar que ellos están detrás de esto».