Líderes religiosos de Florida reflexionan sobre las negociaciones y piden un futuro mejor para Cuba
El anuncio del líder cubano Miguel Díaz-Canel de que Cuba y Estados Unidos están conversando y alejándose de la confrontación no sorprendió a figuras eclesiásticas en el sur de Florida, quienes ven la situación crítica en la isla como un catalizador para el diálogo.
Bishop Leo Frade, obispo retirado de la Diócesis Episcopal del Sureste de Florida, nacido en La Habana, comparó la situación con el final de una película.
«Tienen que darse cuenta de que es como el final de una película. No puedes quedarte en el teatro cuando la imagen ha terminado. Se acabó», dijo Frade, de 83 años.

Condiciones desesperadas impulsan el diálogo
Frade, quien en 1980 ayudó a traer a más de 800 ex prisioneros políticos desde el puerto de Mariel a Estados Unidos en siete vuelos, señaló que el empeoramiento de las condiciones en Cuba marca una diferencia clave frente a los acercamientos con la administración Obama.
- Escasez crítica: Agua y electricidad son difíciles de conseguir.
- Colapso del sistema: La infraestructura médica se está desmoronando.
- Falta de apoyo: A diferencia del período de Obama, Cuba ya no recibe el mismo nivel de apoyo de Venezuela y Rusia.
«Durante Obama, nosotros hicimos algo, pero ellos no hicieron nada», afirmó Frade. «Pero ahora, cuando intentan encender la luz, no hay luz».
Oraciones por el pueblo cubano
Las opiniones de Frade fueron compartidas por otros sacerdotes en el sur de Florida, muchos de los cuales oran para que este sea el comienzo de una vida mejor para los cubanos en la isla.
Vicario Eliosbel Pereira Almaguer del Santuario de Nuestra Señora de la Caridad en Miami, nombrado en honor a la patrona de Cuba, dijo que ora para que las negociaciones resulten en algo positivo para el pueblo cubano.
«Eso es lo que deseamos, y por eso oramos», expresó Pereira.
Una comunidad diversa y cicatrices del pasado
Rev. Alberto Cutié, rector de la Iglesia Episcopal de San Benito en Plantation, enfatizó que la iglesia debe responder con sabiduría, ya que muchas familias cubanas aún se recuperan de 67 años de opresión bajo el régimen comunista.
«La gente no quiere escuchar diálogo sobre hacer las paces con los dictadores, sino cuando los líderes pueden ser responsabilizados», afirmó Cutié, de 56 años, cuyo padre fue encarcelado dos veces como prisionero político en Cuba.
Arzobispo de Miami Thomas Wenski destacó la diversidad de opiniones dentro de la comunidad cubana en Miami.
«No hay una sola opinión en Miami. La comunidad cubana en Miami es bastante diversa y su actitud hacia Cuba está moldeada por el momento en que dejaron Cuba. Una generación o dos nacieron en EE.UU.», señaló Wenski.
La iglesia como puente de ayuda
Wenski también mencionó el papel de la Arquidiócesis de Miami entregando ayuda estadounidense directamente a los cubanos después del Huracán Melissa en octubre, con poca comunicación con los funcionarios cubanos.
Cutié concluyó que, en sus oraciones, siempre menciona a Cuba junto a otras naciones en dificultades.
«Más que un sermón, en tiempos de oración, mencionamos a Cuba, Venezuela y siempre oramos por quien esté en problemas. No apartamos la mirada de Irán, Sudán o Haití».