El Asesinato que Conmocionó a Haití y sus Ramificaciones Globales
Casi cinco años después del magnicidio, el juicio federal en Miami desentraña los hilos de una conspiración internacional para asesinar al presidente haitiano Jovenel Moïse. Las declaraciones de un exsoldado colombiano clave arrojan luz sobre las órdenes emitidas desde una firma de seguridad de Doral y la implicación de figuras dentro y fuera de Haití.

Órdenes desde Miami: El Papel de CTU
Días antes del asesinato, Arcángel Pretel Ortiz, co-propietario de la academia de seguridad Counter Terrorist Federal Academy (CTU) con base en Doral, impartió instrucciones específicas al equipo de exmilitares colombianos que asaltaría la residencia presidencial. Según el testimonio del ex capitán colombiano Germán Alejandro Rivera García, Pretel ordenó desde Miami apoderarse de dos maletas llenas de dinero en el dormitorio de Moïse y de todos los documentos y dispositivos electrónicos.
«Los colombianos tomaron dinero de la residencia del presidente» como se les indicó, declaró Rivera, quien se ha declarado culpable y es testigo colaborador de la fiscalía.
Joseph Badio: La Pieza Clave en Haití
La inteligencia sobre el layout de la casa provino de Joseph Félix Badio, un exfuncionario del gobierno de Moïse. Rivera testificó que Badio «daba la luz verde para el ataque» y proporcionaba información crucial. A pesar de ser un sospecho clave en la investigación haitiana y tener conexiones con EE.UU., Badio no está entre los 11 acusados en el caso de Miami, una ausencia que genera preguntas.
«El señor Badio era la persona que proporcionaba la inteligencia», afirmó Germán Rivera ante el jurado.
El Cambio de Plan: De Secuestro a Asesinato
Inicialmente, la operación planeaba secuestrar a Moïse el 19 de junio de 2021, pero falló por falta de logística. Rivera relató que, en una reunión posterior en casa del ex senador Joseph Joël John, Badio anunció el cambio radical: «el presidente Jovenel Moïse debería ser asesinado».
Rivera informó de esto a Pretel, y para el 3 de julio de 2021, los 22 exsoldados colombianos entendieron que el objetivo era el asesinato. Pretel les había presentado a Moïse como un «dictador» y violador de derechos humanos, justificando la acción.

La Noche del 6 al 7 de Julio
Rivera describió la caravana de seis vehículos que se dirigió a la casa presidencial en las colinas de Puerto Príncipe. Badio iba en el primer auto. Antes del ataque, Badio, tras una llamada telefónica, dijo: «Es el momento. Debería ser fácil».
El ex capitán también contó un momento escalofriante: cuando Badio solicitó que los colombianos asesinaran a los policías haitianos que estaban en el suelo, Rivera se negó. «Pude ver el miedo en sus caras», testificó.
Los Otros Acusados y la Defensa
Además de Pretel, están en juicio Antonio Intriago (venezolano-estadounidense, de Counter Terrorist Unit Security) y Walter Veintemilla (ecuatoriano-estadounidense, acusado de financiar la trama). La defensa argumenta que Moïse ya estaba muerto cuando llegaron los colombianos y que fue asesinado por sus propios guardias, quienes habrían sido sobornados por Badio.
Rivera afirmó que, al llegar, los guardias presidenciales arrojaron sus armas. La fiscalía sostiene que cualquier evidencia de que Moïse murió antes es plantada.
Implicaciones Internacionales y Juicios Paralelos
El caso subraya la dimensión transnacional del crimen. Mientras el juicio en Miami avanza con testigos colombianos y haitianos, en Haití continúa una investigación separada donde Badio y más de 50 personas, incluida la ex primera dama Martine Moïse, están acusadas. Badio fue capturado en octubre de 2023.
La conexión con Miami, a través de CTU y las órdenes de Pretel, junto con los vínculos de Badio con Nueva York, muestran cómo la conspiración se tejió entre varios países. La justicia estadounidense busca responsabilidades por la conspiración, mientras Haití lidia con las secuelas políticas del asesinato.