El nieto de Raúl Castro se convierte en el interlocutor clave con Washington
A sus 41 años, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido con el apodo de “El Cangrejo”, ha pasado de ser una figura en la sombra a convertirse en el principal canal de comunicación entre la administración Trump y el régimen cubano. El nieto mayor del expresidente Raúl Castro es ahora el centro de las negociaciones que podrían definir el futuro político y económico de la isla.
¿Quién es “El Cangrejo”?
Nacido con una condición genética llamada polidactilia –un dedo extra–, Rodríguez Castro heredó su apodo de la familia. Sin embargo, lejos de ser una simple curiosidad, su figura ha crecido hasta ser considerada el hombre fuerte detrás de su abuelo. Se desempeñó como jefe de la seguridad personal de Raúl Castro y, según fuentes consultadas, “el abuelo ve a través de los ojos del nieto”.
Estudió en la escuela militar Los Camilitos y se graduó en Contabilidad y Finanzas en la Universidad de La Habana. Aunque no fue un buen estudiante, su cercanía al poder lo puso en contacto con todas las figuras importantes de la isla. Desde niño quería ser guardaespaldas de su abuelo y se mudó a vivir con él y su abuela, Vilma Espín, a los 11 o 12 años.
Un estilo de vida que contradice el comunismo
En contraste con la retórica socialista del régimen, Rodríguez Castro disfruta de lujos propios del capitalismo: yates, jets privados, fiestas exclusivas y una vida de playa que él mismo ha documentado en redes sociales. Un video filtrado en 2022 lo muestra en un yate bromeando: “Se siente como si estuviéramos en Miami, en Cancún”.

Este contraste con la mayoría de los cubanos –que sufren una crisis humanitaria– ha generado críticas, pero también ha sido visto como una señal de que la nueva generación de la familia Castro está dispuesta a abandonar los valores comunistas en favor de acuerdos que aseguren sus intereses personales.
Las negociaciones con la Casa Blanca
El 26 de febrero de 2026, Rodríguez Castro abordó un Dassault Falcon 900 en un aeropuerto militar al este de La Habana con destino a San Cristóbal y Nieves, donde se reunió con uno de los principales asesores del secretario de Estado, Marco Rubio. Esta reunión, ocurrida al margen de un encuentro de líderes caribeños, marca un hito en las conversaciones entre ambos países.
Posteriormente, cuando una delegación estadounidense visitó La Habana a principios de mes, Rodríguez Castro obtuvo una reunión privada con un alto funcionario del Departamento de Estado, a pesar de no tener ningún cargo oficial en el gobierno o el Partido Comunista. Esto confirmó que el poder real no reside en el presidente Miguel Díaz-Canel, sino en la familia Castro.
Para la administración Trump, el nieto de Raúl Castro es visto como un interlocutor pragmático, sin la rigidez ideológica de las viejas generaciones. “Él es quien maneja los hilos”, afirmó una fuente con conocimiento de las negociaciones.
El rol de GAESA y el imperio militar
Siguiendo los pasos de su fallecido padre, el general Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, Rodríguez Castro está involucrado en los negocios de GAESA, el conglomerado militar que controla gran parte de la economía cubana. GAESA administra hoteles, gasolineras, supermercados, remesas, casas de cambio y la Zona Especial de Desarrollo de Mariel. Estados financieros internos de marzo de 2024 mostraban activos de hasta $18 mil millones.
Registros de vuelos revelan que Rodríguez Castro viajó a Panamá al menos 13 veces en 2024 y 10 en el año siguiente, utilizando el mismo jet de lujo o aeronaves vinculadas al empresario panameño Ramón Carretero. En mayo de 2024 viajó con la presidenta de GAESA, la general de brigada Ania Guillermina Lastres Morera.
Aunque no figura como propietario formal de las miles de pequeñas empresas privadas (mipymes) que han surgido en Cuba, se rumorea que muchas de ellas están bajo su control. “Cuando un negocio prospera en La Habana, la gente susurra: ‘Es de El Cangrejo’”, dijo un empresario local.
El futuro: ¿puede concretar un acuerdo?
A pesar de su creciente poder, los analistas dudan de que Rodríguez Castro tenga la capacidad de llevar a cabo reformas profundas. John Kavulich, presidente del Consejo de Comercio y Economía entre Estados Unidos y Cuba, señala que “no estoy convencido de que sea transformador” y cree que los cubanos están jugando a esperar a que Trump pase. Sin embargo, el reloj corre para la familia Castro: la crisis humanitaria se agrava, la edad de Raúl Castro (94 años) avanza y Trump ha demostrado estar dispuesto a usar la fuerza militar para lograr sus objetivos.
Por ahora, Rodríguez Castro ha salido de la sombra. Apareció en primera fila durante una reunión del gobierno en la que Díaz-Canel confirmó las negociaciones con Washington, y también asistió al sepelio de cuatro guardaespaldas cubanos muertos en el ataque militar estadounidense para capturar a Nicolás Maduro. En ese evento, no estaba protegiendo a su abuelo, sino observando por encima del hombro de Díaz-Canel.

¿Será “El Cangrejo” el hombre que negocie el fin del comunismo en Cuba? El tiempo y la presión de Trump lo dirán.