Carrera de IA: EE.UU. y China en un pulso tecnológico global
Estados Unidos y China están inmersos en una carrera total por construir la inteligencia artificial más poderosa del planeta. Mientras Pekín inyecta miles de millones en modelos desarrollados localmente y estrecha su control sobre el sector tecnológico, observa con preocupación cómo su mejor talento en IA es atraído por empresas estadounidenses. Un estudio del Carnegie Endowment publicado a finales del año pasado reveló que 87 de los 100 principales investigadores chinos de IA en instituciones de EE.UU. en 2019 siguen allí.

El ascenso meteórico y la venta millonaria de Manus
En medio de esta tensión, Manus, una de las startups de IA más comentadas de China, se trasladó discretamente a Singapur y se vendió a Meta por $2,000 millones. La compañía irrumpió en escena en la primavera del año pasado con un video demostrativo donde un agente de IA seleccionaba candidatos para empleos, planeaba vacaciones y analizaba carteras de acciones, afirmando incluso superar al Deep Research de OpenAI.
En cuestión de semanas, Benchmark, la emblemática firma de capital de riesgo de Silicon Valley, lideró una ronda de financiación de $75 millones que valoró a Manus en $500 millones. Esta movida generó sorpresa y críticas inmediatas.
“¿Quién piensa que es una buena idea que los inversores estadounidenses subsidien a nuestro mayor adversario en IA, solo para que el PCCh use esa tecnología para desafiarnos económica y militarmente? Yo no.” – Senador John Cornyn vía Twitter.
Para diciembre, Manus ya contaba con millones de usuarios y generaba más de $100 millones en ingresos recurrentes anuales. Fue entonces cuando Meta, con Mark Zuckerberg apostando el futuro de la compañía a la IA, la adquirió.
La huida de la órbita china y la reacción de Beijing
Manus no solo se vendió a un comprador estadounidense; pasó la mayor parte del año pasado intentando operar fuera del alcance de China. La empresa reubicó su sede y equipo central de Beijing a Singapur, reestructuró su propiedad y, tras el acuerdo con Meta, esta se comprometió a cortar todos los vínculos con los inversores chinos de Manus y cerrar por completo sus operaciones en China. En todos los sentidos, Manus intentó convertirse en una empresa singapurense.
Para Beijing, esto encaja en un fenómeno que llaman “vender cultivos jóvenes”: empresas de IA autóctonas que se trasladan al extranjero y se venden a compradores extranjeros antes de madurar por completo, llevándose su propiedad intelectual y talento.
Un precedente claro: El caso de Jack Ma y Alibaba
Las autoridades chinas han dejado claro que ninguna empresa opera fuera de su alcance. El caso más emblemático fue en 2020, cuando Jack Ma criticó levemente a los reguladores chinos, desapareció de la vida pública durante meses, la OPI récord de Ant Group se canceló de la noche a la mañana y Alibaba recibió una multa de $2,800 millones. China pasó los siguientes dos años desmantelando metódicamente su propio sector tecnológico en auge.
La cuenta pendiente: Los fundadores de Manus bajo investigación
Por eso, no fue del todo sorprendente cuando, este martes, se informó que los cofundadores de Manus, Xiao Hong y Ji Yichao, fueron convocados a una reunión este mes con la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma de China. Se les informó que no podrían salir del país por un tiempo. No se han presentado cargos formales, solo una investigación sobre si el acuerdo con Meta violó las normas chinas de inversión extranjera.
Beijing lo califica como una “revisión regulatoria rutinaria”. Sin embargo, dado lo que está en juego en la carrera de la IA, la jugada de Manus siempre fue una apuesta arriesgada. Ahora Beijing quiere respuestas, y al parecer, los fundadores de Manus no irán a ninguna parte hasta que las den.