El regreso de la diplomacia estadounidense a Caracas
El 31 de enero de 2026, Laura Farnsworth Dogu pisó la pista del Aeropuerto Internacional de Maiquetía cerca de Caracas, asumiendo la que ya era la asignación más trascendental de su carrera. Designada por el presidente Donald Trump como la principal diplomática de Estados Unidos para Venezuela, su llegada marca un momento político crucial.

Un contexto de ruptura y reapertura
Dogu llega tras la captura del fuerte Nicolás Maduro en una operación militar estadounidense y la instalación de un gobierno interino liderado por su vicepresidenta y aliada cercana, Delcy Rodríguez. Su designación refleja la prioridad de la administración Trump en América Latina en un momento extremadamente complejo, fluido e incierto.
Como chargé d’affaires de la Embajada de EE.UU., Dogu simboliza la reapertura formal de la sede diplomática en Caracas, que había estado cerrada durante casi siete años. La embajada se clausuró por etapas a principios de 2019 tras el reconocimiento estadounidense del líder opositor Juan Guaidó como presidente interino y la ruptura total de relaciones.
La trayectoria de una diplomática veterana
Laura Dogu, de 61 años, es una veterana del Servicio Exterior con una profunda experiencia en América Central. Criada en una familia militar, su sentido del servicio público la llevó de una carrera en IBM al servicio diplomático en 1991.
- Experiencia en crisis: Sirvió como cónsul en el norte de México durante los violentos años de la guerra entre cárteles en Ciudad Juárez.
- Embajadora en Nicaragua (2015): Llegó cuando las relaciones con el gobierno de Daniel Ortega se deterioraban, defendiendo una filosofía de apoyo a las instituciones democráticas.
- Embajadora en Honduras (2021): Navegó escándalos de corrupción y presiones migratorias bajo el gobierno izquierdista de Xiomara Castro.
- Asesora de política exterior: Tras dejar Honduras en 2025, asesoró al general Dan Caine, presidente del Estado Mayor Conjunto, ganando experiencia en coordinación interagencial.
El monumental desafío venezolano
Expertos consultados subrayan la enormidad de la tarea. Frank Mora, exfuncionario del Pentágono, describe la situación como un «experimento sin precedentes» y sin un manual de juego histórico. Roger Noriega, exsubsecretario de Estado, afirma que «no se le ocurre una asignación más complicada».
«Su rol es manejar el statu quo mientras busca el camino más rápido hacia un cambio democrático», dijo Noriega.
El 2 de febrero, Dogu mantuvo su primera reunión de alto nivel con la presidenta interina Delcy Rodríguez en el Palacio de Miraflores para discutir una nueva «agenda de trabajo» bilateral. Según Mora, gran parte del diálogo entre Washington y Caracas fluirá directamente a través de Dogu.
Riesgos y tensiones políticas
Noriega advierte sobre el riesgo de priorizar la estabilidad a corto plazo y la apertura de la industria petrolera a empresas estadounidenses, mientras se posterga una transición democrática genuina. «La estabilidad bajo un sistema opresivo no es algo bueno», señaló, destacando la necesidad de empoderar a tecnócratas y actores institucionales para una transición.
El camino de Venezuela sigue siendo largo y frágil, con instituciones vaciadas, una economía distorsionada y un sector petrolero severamente degradado. Para Dogu, el desafío será navegar este panorama sin convertirse en el rostro de las luchas internas de Venezuela ni en la garante de un orden interino que los venezolanos puedan llegar a rechazar.