Lecciones clave para Haití: Un enfoque integral contra las pandillas
Mientras Estados Unidos se prepara para reforzar la lucha de Haití contra las pandillas armadas cada vez más brutales, un nuevo informe del International Crisis Group insta a los funcionarios y planificadores de la misión a aprender de la reciente misión de seguridad liderada por Kenya. El reporte advierte que suprimir a las pandillas no puede reducirse únicamente a matar a sus miembros.

Esfuerzos anteriores en Haití, detalla el International Crisis Group en su nuevo informe de 49 páginas, han demostrado que arrestar a líderes pandilleros y apuntar a sus soldados rasos puede traer calma a corto plazo. Pero la violencia probablemente regresará a menos que los grupos sean completamente desarmados y sus patrocinadores políticos y financieros sean responsabilizados.
“Lograr la supremacía armada sobre las pandillas marcaría un gran avance para Haití, pero a menos que se haga más para desmantelar estos grupos, detener su reclutamiento y cortar sus vínculos con el poder, no sería más que una pausa en la batalla”, dijo Diego Da Rin, analista de Crisis Group para Haití.
La evolución de Viv Ansanm y la politización de la violencia
El informe rastrea la evolución de la poderosa coalición pandillera Viv Ansanm (Vivir Juntos), describiendo cómo sus miembros han “mutado de ser herramientas en manos de los más poderosos a señores del país”. El reporte también hace un llamado a la protección de civiles una vez que se despliegue la nueva Fuerza de Supresión de Pandillas, respaldada por EE.UU. y autorizada por la ONU.
La Crisis Group señala que poco después de que Kenia ofreciera liderar una Misión de Seguridad Multinacional en Haití, las pandillas más poderosas del país se unieron bajo la bandera de Viv Ansanm y pronto lideraron una ofensiva a gran escala en Puerto Príncipe mientras se firmaba el acuerdo final con Kenia en Nairobi en febrero de 2024.

La Fuerza de Supresión de Pandillas y los riesgos de una escalada
La Fuerza de Supresión de Pandillas, concebida durante la administración Trump, tiene un mandato de despliegue de 5,500 personal y 50 civiles. Hasta ahora, 18 países se han comprometido a enviar personal. Recientemente, dos donantes, Francia y Alemania, contribuyeron con 3 millones de euros y 30 millones de euros respectivamente a un fondo fiduciario de la ONU.
El informe advierte que el mismo nivel de violencia sin precedentes podría ocurrir con la llegada pendiente de la Fuerza de Supresión de Pandillas. “Bendecida por la ONU, la nueva Fuerza de Supresión de Pandillas podría impulsar un aumento en los combates, posiblemente poniendo en peligro la vida de los civiles”, alerta el reporte.
Pandillas buscan influencia política y amnistía
Las pandillas se están volviendo más abiertamente políticas. Por ejemplo, la alianza Viv Ansanm ha anunciado que ahora es un partido político, aunque no se ha registrado formalmente. En agosto, miembros enviaron una carta al Carlos Ruiz Massieu, representante especial de la ONU en Haití, argumentando que el conflicto podría resolverse mediante el diálogo.
El portavoz más reconocido de Viv Ansanm es Jimmy “Barbecue” Chérizier, quien en sus videos diarios en redes sociales frecuentemente comenta sobre asuntos políticos, presentando las actividades de las pandillas como una defensa de los ciudadanos más pobres.
“Las pandillas son muy conscientes de que la inestabilidad política del país ha creado oportunidades para infiltrarse en las instituciones gobernantes haitianas”, dice el informe. Agrega que al reformularse como defensores de los pobres, Viv Ansanm también busca influencia en el próximo gobierno de Haití y, en última instancia, amnistía.

Crisis humanitaria y llamado a un enfoque equilibrado
El International Rescue Committee señaló que la crisis de pandillas en Haití la ha colocado en el puesto número cinco de su lista de países con mayor riesgo de crisis humanitarias en 2026. Millones enfrentan violencia, hambre y desplazamiento.
El informe de Crisis Group argumenta que para que la nueva fuerza funcione, se necesita asistencia de la ONU junto con personal entrenado en operaciones urbanas ofensivas para limitar bajas civiles. La mayoría de las pandillas están atrincheradas en los barrios marginales densamente poblados de la capital.
“Para minimizar el derramamiento de sangre y proteger a los muchos menores en las filas de las pandillas, el gobierno haitiano y sus socios extranjeros deberían explotar el cambio en el balance de fuerza proporcionado por una operación de seguridad más robusta para abrir un canal de negociación con los grupos criminales”, recomienda el informe.
El reporte reconoce que la mayoría de los haitianos se oponen “fervientemente” a cualquier diálogo con las pandillas, por temor a la impunidad. Pero bajo las condiciones adecuadas, el gobierno y sus socios extranjeros deberían explorar formas de mitigar la violencia mediante el diálogo, proporcionando incentivos para la desmovilización mientras se garantiza que no eludan toda responsabilidad.